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Editorial

¿Los niños primero?


 Por La Tribuna

En estos casi seis meses desde que llegó el coronavirus a nuestro país, uno de los segmentos de la población más castigados por la pandemia y su comportamiento dinámico –junto a los adultos mayores– han sido los niños.

Razones hay muchas, pero por mencionar algunas, se les restringió prácticamente toda actividad externa en una etapa de su desarrollo donde interactuar con otros menores, disfrutar del aire libre, hacer deporte, actividades sociales, y gozar del cariño de sus seres queridos, es fundamental.

De hecho, en la cadena de transmisión del Covid-19, algunos infectólogos plantean que los niños son los principales vectores del virus, por lo que a los pocos días de conocerse en Chile los primeros contagios, se suspendió el año escolar.

Los establecimientos educacionales, por medio de sus profesores, han hecho todo lo posible por mantener la conexión con sus alumnos implementando diversas estrategias de aprendizaje a distancia, tarea que ha representado un esfuerzo y a la vez un desafío para los profesionales de la educación.

Pero en el camino, una serie de variables han hecho esta labor cada vez más difícil. Una de ellas dice relación con la conexión a internet, ya que se descubrió que no todos los hogares tienen acceso a este servicio, e incluso, algunas familias carecen de un computador o un aparato similar para trabajar.

El tiempo que sus padres les pueden dedicar para cumplir con las obligaciones escolares ha sido otra de las piedras de tope para avanzar, ya que muchos de ellos están con teletrabajo, o fuera de sus hogares desarrollando sus actividades laborales, y no hay quién les ayude.

Entonces el estrés se ha tomado los hogares de muchos, luego de que esta semana el Ministerio de Educación anunciara que no habrá promoción automática, vale decir, los niños tendrán que demostrar su conocimiento para poder pasar de curso, en un año completamente irregular desde el punto de vista académico y emocional para ellos.

Este fin de semana, muchos intentaron avanzar lo que no han podido en meses, porque sumarle a todo esto la repitencia de año, dejando atrás a sus compañeros y amigos, sería un castigo superior que no merecen, y que no podrían soportar.

“En nuestro gobierno, los niños van a estar primero en la fila”, dijo el presidente Sebastián Piñera en abril del año 2018. Hoy quisiéramos preguntarle si sigue pensando igual, porque son precisamente ellos quienes necesitan hoy ser más cuidados y protegidos que nunca.

En un año escolar normal, les quedarían poco más de tres meses de clases, y no podemos pretender que en este tiempo absorban todo el conocimiento que no adquirieron anteriormente. No podemos pretender que como máquinas intenten llenar todas las guías pendientes, resolver todos los ejercicios matemáticos cuyas fórmulas desconocen, o leer una lista de libros a los que no pueden acceder.

No es mal enseñarlos, no es sobreprotegerlos, no es “avalarles la flojera”, como podrían pensar algunos, es darles la oportunidad de acceder –más adelante– a una educación presencial con la metodología adecuada, en un entorno correcto, y con sus compañeros de siempre. Pongamos a los niños primero hoy; lo necesitan ellos, y sus familias.

Especial Coronavirus

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