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Editorial

Retiro de fondos, sin perder el foco


 Por La Tribuna

La pandemia del coronavirus ha dejado al descubierto una serie de secuelas no solo sanitarias, si no también económicas, que afectan a todas las familias del país, en distinta medida.

Muchos, se han tenido que enfrentar al dilema de mantener sus trabajos, a costa del cuidado de su integridad y la de sus familias, porque “llevar al pan a la mesa es lo primero”, han argumentado.

“No moriremos de Covid, moriremos de hambre”, es la consigna que se puede leer en sectores donde se realizan ollas comunas, porque el trabajo y por ende los ingresos escasean, y las ayudas –por uno u otro motivo- no han llegado a todos los hogares donde se les espera.

Por ello, este jueves cientos de personas salieron a la calle, esperanzadas en el retiro del 10% de los fondos previsionales desde sus cuentas, sin importar del todo las medidas de distanciamiento físico, el uso correcto de mascarillas, o el hacinamiento que se vive en aglomeraciones como las que se vieron ayer en Los Ángeles.

Si bien las autoridades han pedido a los usuarios que hagan el trámite de forma on line, lo cierto es que en esto también queda al descubierto la desigualdad en que vivimos los chilenos, porque no todos tienen acceso a internet, o al dominio de un computador.

Es más, hay quienes tampoco tienen un hijo, un nieto, un sobrino, un amigo a quien pedir ayuda, porque también la soledad en que viven algunas personas mayores ha quedado al descubierto con la pandemia.

Hay quienes no pueden acceder al beneficio porque desconocen a qué AFP están afiliados (información que se puede requerir a través de Chile Atiende), por lo que la única forma de saldar esa y otras dudas, es concurriendo personalmente a las oficinas que lucían atestadas de gente.

Fiscalizadores de la Autoridad Sanitaria salieron a la calle a inspeccionar que se cumpla la normativa COVID, y en Los Ángeles que fue reforzada con una ordenanza municipal que de igual forma busca controlar las medidas preventivas básicas.

En cada una de estas situaciones la desigualdad queda al desnudo, porque son los más vulnerables socioeconómicamente quienes carecen de la información o de las herramientas para acceder a aquello que con esfuerzo y trabajo ahorraron, y que hoy deben invertir en pasar este difícil momento.

Las faltas no se ponen en tela de juicio, tampoco la necesidad de ir y verificar cuándo ese dinero llegará finalmente al bolsillo, por eso, si usted debe concurrir, hágalo, pero con todas las precauciones debidas, ya que triste sería contar finalmente con los anhelados recursos, pero no con salud.

Especial Coronavirus

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