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Editorial

10% AFP: Pensiones Alimenticias


 Por La Tribuna

Benjamin Ahumada

Al cierre de esta editorial, el Presidente de La República aún no firmaba la Promulgación del Proyecto de Ley para el retiro del 10 % de los ahorros previsionales desde las AFPs.

Lo anterior, solo es una cosa de tiempo, pues seguramente ahora que lee ya lo firmó, pues ese fue su compromiso con los chilenos el pasado jueves cuando desde La Moneda, su equipo de comunicaciones informó que ese sería el camino adoptado por el Jefe de Estado.
Dicho lo anterior, todos los medios de comunicación han informado el cómo, cuándo, dónde y cuánto de esta Ley, por lo que atender a eso en este momento, no es relevante. Si desea, en la edición de este viernes hay una explicación en las páginas 8 y 9 que sirve para contestar las dudas que tenemos todos los chilenos. Se la recomiendo, la hicieron en la Cámara de Diputados, para explicar a la prensa y a todos quienes lo pudieran necesitar.
Sin embargo, hoy me quiero detener en la excepción de esta regla y que habla de un dinero inembargable para todos, excepto para unos o unas pocas, aquellas y aquellos que adeudan pensiones alimenticias.
La primera institución del Estado que intervino la billetera de estas personas irresponsables fue el Servicio de Impuestos Internos al retener la devolución correspondiente a la Declaración de Renta a los llamados “Papitos corazón”.
Pues bien, esta Ley Transitoria ha resuelto embargar del 10 % el total de los montos impagos a todos los deudores y deudoras de pensiones de alimento.
A diferencia del Servicio de Impuestos Internos, esta Ley (al menos eso se entiende) no actúa de forma automática, hay que hacer un trámite, que es muy, pero muy, corto.
Las mujeres u hombres a los que se adeude la pensión alimenticia deben solicitar el embargo por el total de la deuda a través del Juzgado de Familia donde esté radicada su causa, de ahí en adelante y tras unos pequeños pasos, se oficiará a la AFP para que retenga el dinero solicitado por el tribunal, que más tarde pasará a quien corresponda.

Es aberrante como las personas se pueden desentender de sus responsabilidades y muy gratificante la evolución de nuestro pensamiento colectivo en la materia.
Cuesta creer las historias de nuestros padres y abuelos donde se hablaba de “huachos” y donde hacerse responsable de hijos y familia era algo sin sentido, era algo hasta “socialmente aceptado”.
Pero las cosas han cambiado y el Estado chileno, administrado por distintas ideologías en los últimos años, ha permitido unir los pensamientos de la “Gran Mayoría” y obligar a los irresponsables a responder en dinero lo que no pueden dar en amor.
Que se entienda, no vengo a cuestionar el amar o no a una persona, eso es un tema demasiado personal como para abordarlo en una editorial, lo que vengo a presentar es mi molestia contra aquellos que no cumplen con las responsabilidades que implica ser el autor de un lazo sanguíneo directo.
Felicitaciones al Poder Ejecutivo y Legislativo, no por la Ley (tampoco ese es el tema de este sentir) sino, por respetar el Mandato del Constituyente que habla del resguardo de los desposeídos y vulnerables, tal como un niño, una niña o un anciano que ni siquiera recibe la pensión de alimentos.

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