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Editorial

Si hay más muertes será nuestra culpa


 Por La Tribuna

El ministro de Salud decidió, el sábado, dar el reporte diario de las cifras de coronavirus desde Arica para todo el país, usando una hermosa postal de la ciudad que no da cuenta de la realidad de la llamada “ciudad de la eterna primavera”.
Uno de los periodistas fue claro y apuntó derechamente al centralismo, dejando en evidencia una vez más que las decisiones tomadas en Santiago no tienen el mismo efecto en regiones.
Tal como en Los Ángeles, la prensa, los parlamentarios y las autoridades políticas, todos piden cuarentena como una forma de evitar el ingreso de personas contaminadas, o bien, para detener el avance del Covid-19 en la ciudad.
La pregunta evidente y natural es: ¿De qué sirve una cuarentena total si las personas no respetan la petición de las autoridades para quedarse en casa?
Si bien las cifras oficiales parecen indicar una tendencia a la retirada del virus, lo cierto es que se hace difícil creerlas cuando las confianzas siguen quebradas con las autoridades centrales.

En nuestra provincia, su capital Los Ángeles ha sido durante los últimos días la comuna con mayores números en la región y la causa está a la vista: todos y todas andan en las calles como en un invierno normal.
Los supermercados siguen llenos en comunas como Mulchén, donde no hay cupos en sus estacionamientos y las filas en las cajas hasta molestan a quienes piden tomar conciencia del confinamiento voluntario.
El centro de Los Ángeles se ve todos los días repleto y, tras la apertura del mall, las lluvia los conduce de forma natural a la calidez del centro comercial, que dicho sea de paso, no tiene la culpa de las leyes ni del comportamiento de cada uno de nuestros vecinos y vecinas.
Pero no nos detengamos solo en eso. El tema de las fiestas clandestinas es otro hecho que refleja la tontería de algunas personas que ponen sobre el bien común y la salud pública un rato de entretención.
Sabemos que existe el instinto gregario y que el ser humano está condicionado genéticamente para vivir en sociedad, pero también estamos dotados de inteligencia (algunos muy poca) para saber que las aglomeraciones son vitales para la propagación del coronavirus.
Por favor, no tenemos por qué sumar más muertes, pero si siguen las calles llenas y siguen existiendo fiestas clandestinas, los más seguro es que aumentemos la cifras de fallecidos en Biobío.
Así, la conclusión es simple: si hay más muertes, la culpa es nuestra.

Especial Coronavirus

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