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Editorial

Fake News: Un peligro latente


 Por La Tribuna

Dos de cada tres chilenos no sabe detectar, distinguir o reconocer una noticia falsa (conocida como fake news) respecto de una que es verdadera. Otro 10% desconoce por completo este término y asume que todo lo que se publica es verdadero, por muy inverosímil o absurdo que parezca.

El antecedente fue proporcionado en el estudio divulgado a principios de año por Kaspersky, una empresa global de ciberseguridad que llevó a cabo esa tarea en conjunto con la consultora de estudios de mercado Corpa.

En el resto de América Latina, el panorama no es mucho mejor. Peruanos y colombianos identifican una fake news un poco mejor (79% y 73%, respectivamente). En el caso de los argentinos y mexicanos, ese porcentaje llega al 66%. Los brasileños cierran la lista con un 62%.

Esto quiere decir, en resumidas cuentas, que un alto número de personas que navega por la red para enviar mensajes por Whatsapp o para revisar lo que se publica en Facebook, Twitter o Instagram, lo hace sin mayores cuestionamientos. Creyendo solo por el hecho de haberse publicado.

Más datos. De acuerdo al sondeo, un 2% de los chilenos cree que las fake news son solo un juego y no perjudican a nadie. Sin embargo, la gran mayoría opina lo contrario y asegura que las noticias falsas son nocivas o, eventualmente, llegarían a serlo. Un 68% afirma incluso que se viralizan porque alguien busca dañar o conseguir algo a cambio.

No obstante, solo el 42% de los encuestados cuestiona de vez en cuando o simplemente no cuestiona lo que lee en la web. Las mujeres de entre 35 y 50 años son las más crédulas respecto de lo que circula en Internet.

El punto es que el mismo estudio revela que uno de cada tres chilenos se informa a diario a través de las redes sociales, no de canales formales. En contraposición, solo un 9% lo hace de forma exclusiva a través de páginas webs de medios de comunicación tradicionales. De éstos, quienes emplean las redes en mayor medida para este propósito son hombres de entre 18 y 24 años, y quienes menos, mujeres de entre 35 y 50 años.

En la misma línea, uno de cada diez chilenos comparte en sus perfiles y chats una noticia impactante pero no verificar su origen. Quienes más suelen hacerlo son las mujeres cuyo rango de edad fluctúa entre los 25 y 34 años.

Hay que hacer una diferenciación. Las noticias e informaciones pueden ser imprecisas, erradas y que pueden tener más de una interpretación. Es parte del ejercicio de la actividad.

Sin embargo, el peligro de las fake news es que son informaciones deliberadamente falsas, cuyas motivaciones pueden ser muy diversas. Muchas tienen connotaciones políticas y acciones orientadas a perjudicar a rivales de turno o a personas, instituciones y empresas. También se emplean por ciberdelincuentes para obtener antecedentes sensibles de usuarios desprevenidos que facilitan los fraudes o estafas electrónicas.

A nivel internacional, hay varios ejemplos. Uno de los más bullados de los últimos tiempos fue el de la compañía Cambrigde Analytica, contratada en varias campañas políticas a nivel mundial, que hizo de las noticias falsas su principal herramienta para perjudicar a los contendores de turno. Se dedicó sistemáticamente a sembrar fake news en las distintas plataformas tecnológicas, a partir de una base de datos que obtuvo de Facebook de manera irregular, la red social más usada a nivel mundial. Ahora, la empresa es perseguida por la justicia en varios países mientras la compañía de Mark Zuckerberg debió ajustar sus protocolos de privacidad para evitar la filtración de información sensible de sus usuarios.

Los resultados del dejan en claro que cometemos el error de confiar prácticamente a ciegas en lo que observamos en internet, lo que puede generar graves consecuencias no solo en el ámbito personal, sino también profesional.

Es que las fake news no solo pueden dañar a una persona o institución, erosionan las confianzas e incluso, propiciar el caos social. También podemos entregar nuestros datos y ser víctimas de un delito porque fuimos demasiado confiados con ese tipo de informaciones que creíamos ciertas.

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