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Editorial

Estado de excepción constitucional


 Por La Tribuna

Tal como se preveía, en la jornada de ayer lunes, el gobierno oficializó la decisión de extender por 90 días el estado de excepción constitucional a consecuencia de la pandemia del coronavirus en todo el país. En la práctica, esto implica la mantención del toque de queda que se inicia a las 10 de la noche y culmina a las 5 de la madrugada.

En un comunicado oficial divulgado por el Ejecutivo, se informa que “con ocasión del brote de Covid-19 que afecta al país, calificado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud, el Presidente de la Republica, Sebastián Piñera, ha decidido prorrogar el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe, por calamidad pública, declarado en el territorio chileno mediante decreto supremo N° 104, de 2020, del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, y sus modificaciones, por un plazo adicional de 90 días”, es decir, hasta mediados de septiembre próximo.

“Adicionalmente – agrega – se informa el reemplazo de los Jefes de la Defensa Nacional de las regiones del Maule y de Ñuble, Generales de Brigada (Ejército) Patrice Van de Maele Silva y Cristián Vial Maceratta, respectivamente, designados en el artículo segundo del decreto supremo N° 104, de 2020, de esta Cartera de Estado, a quienes el Presidente de la República agradece por su desempeño. Asimismo, se designa en su reemplazo a los Generales de Brigada de Ejercito, Hugo Lo Presti Rojas, y Rubén Segura Flores, respectivamente”.

¿Era esperable la continuidad del estado de excepción constitucional? En medio de la parte más aguda de la crisis sanitaria por el coronavirus – uno de los mayores desafíos del país en las últimas décadas -, era lo más lógico. Justamente cuando en la Región Metropolitana, foco mayor de la pandemia en el territorio nacional, existe la absoluta necesidad de contar con todos los recursos disponibles para enfrentar a contingencia.

De ahí que sea fundamental sumar el apoyo de efectivos de las Fuerzas Armadas en las labores de control de la población durante los tiempos de restricción de circulación y desplazamiento, tal cual como lo hacen las fuerzas de Carabineros y de la Policía de Investigaciones.

De esa manera, se seguirán reforzando todas las medidas necesarias para enfrentar la pandemia, protegiendo el orden público y reduciendo, además, el siempre presente flagelo de la delincuencia.

Pero, lo más fundamental de todo, se trata de proteger la salud de las personas a través de la implementación de normas excepcionales en nuestro ordenamiento constitucional. Porque no basta apelar solo al sentido de responsabilidad ciudadana como la principal herramienta para frenar la ola de contagios, sino que se deben tener los resguardos suficientes para aquellos que insisten en infringir las disposiciones legales. Aunque sea más bien una expresión de intenciones debido a los inesperados caminos a los que nos puede llevar la evolución del coronavirus, es de esperar que cuando lleguemos a septiembre no sea necesaria una nueva prolongación del estado de excepción constitucional porque podremos decir que hemos superado la fase más crítica de la enfermedad.

Especial Coronavirus

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