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Editorial

El cara y sello de Laja


 Por La Tribuna

El primer caso de coronavirus en la región del Biobío fue de la comuna de Laja. Fue un hombre de 38 años que se contagió después de un viaje de ensueño a España para ver un partido entre el Real Madrid y el Barcelona.

Fue un verdadero ejemplo de responsabilidad y autocuidado. Aunque las informaciones sobre la enfermedad eran aún muy incipientes, tomó todas las precauciones del caso para no contagiar ni a su familia ni su entorno más cercano, ni a sus colegas de trabajo ni al personal de salud que lo atendió cuando acudió por las molestias.

Fue un paciente ideal al punto que el Covid-19 quedó confinado en él y en nadie más.

El caso del primer enfermo de coronavirus de Laja fue mostrado por las autoridades de Salud como un ejemplo de seguir en materia de cuidado y responsabilidad.

Dos meses más tarde, en la misma comuna del papel, se produce una explosión de casos de la enfermedad con más de un decena de contagiados y otros 80 en cuarentena por el riesgo que también tengan Covid-19.

¿Qué sucedió? Pese al toque de queda que rige desde mediados de marzo, en dos ocasiones se realizaron fiestas en la casa de un vecino de Laja. Desoyendo todas las recomendaciones sobre evitar las aglomeraciones, varias personas asistieron a la invitación, uno de los cuales habría estado con la enfermedad pero aún sin los síntomas. Ahí se habría iniciado un brote que cada día sigue sumando más contagiados, muchos sospechosos de contagio y, en lo que es lo más complejo de todo, un temor enorme en la población que se acrecienta por una ola progresiva de rumores y conjeturas de todo tipo.

Ambos casos son la representación más gráfica de lo que se debe y lo que no se debe hacer, de la responsabilidad versus la irresponsabilidad, del autocuidado que es lo opuesto a la despreocupación, desinterés y egoísmo.

En buena medida, contener el coronavirus es uno de los desafíos a los que nos hemos visto enfrentados como humanidad en el último tiempo. Hacerlo implica una cuota importante de responsabilidad, de compromiso y decisión, no solo por lo que le suceda a uno mismo sino que al colectivo en el cual se inserta.

Porque, al cabo, importa que nos comportemos como lo hizo ese hombre de Laja que, a principios de marzo, se enfermó  coronavirus y se confinó para no contagiar a nadie más, y no como sus vecinos de la comuna del papel que dieron origen a un brote de la enfermedad que parece no detenerse.

Especial Coronavirus

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