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Editorial

Retorno seguro y Nueva normalidad


 Por La Tribuna

Dos conceptos han tomado fuerza desde finales de la semana pasada en nuestro país, y tiene que ver con las medidas que se encaminan al fin del confinamiento que desde hace más de un cuarenta días mantienen a un buen número de familias chilenas, arraigados en sus casas.  Se trata del denominado plan “Retorno Seguro”, anunciado por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, que implica el levantamiento progresivo de la cuarentena en el país y que se impuso a causa del avance de la COVID-19.

La idea, según explicó el mandatario, es poco a poco flexibilizar el aislamiento obligatorio con el regreso gradual de los trabajadores del sector público, privado y sociedad civil en general, como la asistencia a clases presenciales por parte de los estudiantes.  Retorno, que se verá según la realidad de cada comuna, provincia o región.

Dicho Plan, que ha generado reacciones diversas, tiene tres ejes principales: el primero, el retorno de los trabajadores públicos a los servicios públicos, luego los trabajadores del sector privado a sus empresas y la sociedad civil.  Y finalmente, la vuelta de los estudiantes a clases presenciales. 

No obstante, dicho regreso a las actividades no será como se acostumbraba hasta antes de la pandemia, ya que estará asociada a una serie de medidas de seguridad y comportamiento social a la que deberán hacer frente las personas, en consecuencia, tal como las autoridades lo han llamado:  “una nueva normalidad”.

Este segundo término ha causado muchos resquemores porque evidentemente hay situaciones que no serán “normales” sobre todo en lo que se refiere a las actividades sociales, y de entretenimiento.  También, todo lo que tenga relación con eventos masivos y el compartir con otras personas.  Pero, según los expertos en salud, esto podría extenderse más allá del invierno, incluso por meses o años.

Es por ello, que el Plan anunciado por el Gobierno –si bien genera inquietud- no es tan insensato y se ajusta a la experiencia que otros países han implementado.  Sin ir más lejos, en España uno de los hitos que registró la prensa internacional ayer domingo fue la salida, luego de 42 días, de los niños menores de 14 años a las calles, un paseo permitido por un rango de una hora, y que busca también encaminarse a lo que ellos han denominado:  “la nueva normalidad”.  Su presidente Pedro Sánchez, señaló que “contemplamos un horizonte de una lenta marcha hacia esa nueva normalidad. Va a ser lenta, queremos que sea progresiva, con las máximas precauciones. Con marcados criterios evaluables para saber cuál es el grado de la pandemia y qué pasos podemos dar”.

En Alemania, en tanto, los avances son mayores y por ejemplo, los conciertos se celebran siguiendo un sistema motorizado, desde los coches; sistema que también se está empleando para eventos de carácter religioso.   En Austria, ya hay gente por la calle. Es el primer país europeo en poner en marcha la desescalada. Allí, eso sí el coronavirus sólo ha dejado 470 víctimas.

En fin, ejemplos hay varios y en países donde la pandemia fue devastadora.  Por supuesto, aun no es tiempo de cantar victoria en Chile, los casos siguen al alza y el peak no se registra.  Pero comenzar asimilar que deberemos convivir con el virus, más que esperar que desaparezca del todo y saldremos hacer la vida de antes, es una postura bastante más certera y real en los tiempos actuales.

Lo primordial, es no perder de vista las medidas de seguridad, y por supuesto mantener a resguardo a los grupos de mayor riesgo, recordando siempre que la prevención parte en cada uno de nosotros.

Especial Coronavirus

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