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Editorial

A no confiarse


 Por La Tribuna

De acuerdo a las cifras oficiales de la Secretaría Regional Ministerial de Salud, la comuna de Los Ángeles suma 28 casos confirmados de contagio por coronavirus. En la provincia de Biobío, el número total de afectados llega a los 80. De ese total, solo 22 están con las manifestaciones de la enfermedad porque los restantes 58 fueron datos de alta.

La situación de la provincia y de Los Ángeles es muy distinta de la que sucede en otras cabeceras regionales cercanas. En Región de Ñuble, que suma una población ligeramente mayor a la de la provincia de Biobío, bordea los 800 contagiados, con Chillán y Chillán Viejo como los epicentros del Covid-19.

Hacia el oeste (o poniente), en la provincia de Concepción, el panorama no es mejor. De hecho, la zona del gran Concepción concentra cerca del 80% de los casos de la región, con focos en la propia capital penquista, San Pedro y Hualpén, además de los brotes en el Sanatorio Alemán y el Hospital Traumatológico, con decenas de funcionarios de la salud afectados.

Ni hablar de la tragedia que se vive en la Región de La Araucanía que ya se aproxima a los mil 300 enfermos, concentrados en Temuco, cuyos equipos sanitarios están hace semanas trabajando al tope de sus capacidades. De ahí que varios de esos pacientes hayan sido derivados al recinto asistencial angelino a continuar su tratamiento. La enfermedad también se ha extendido a la cercana ciudad de Angol, que con una población que apenas supera los 50 mil habitantes, por si sola tiene más casos que toda la provincia de Biobío. Suma 90 casos mientras que las 14 comunas de Biobío totalizan 80. Como si fuera poco, en la cercana ciudad de Victoria se decretó un brote en el hospital local y los contagiados ya son 60.

Justo en medio de todo ese panorama, está la provincia de Biobío cuyas cifras de contagio son bastante favorables dentro del contexto general con un muy paulatino incremento en el número de casos de contagio.

Hasta el momento, lo vivido en esta zona es una suerte de oasis en medio de las severas medidas restrictivas que ha debido adoptar la autoridad de Salud para contener los casos, con cuarentenas y cordones sanitarios, en aquellos puntos en que la enfermedad ha escalado de manera incontrolable.

¿Qué explica tal situación? Eso es tema de los especialistas en materia epidemiológica. Sin duda que tiene que ver el factor suerte y, fundamentalmente, de responsabilidad ciudadana. Porque los primeros casos confirmados en la zona se caracterizaron por la decisión de sus contagiados de evitar cualquier tipo de contacto con sus cercanos, aún cuando recién se estaba conociendo el impacto del coronavirus en otros países, además de China y la provincia de Wuhan. De esta forma, se redujo o prácticamente eliminando la posibilidad de transmisión. A diferencia de otras zonas, en Biobío no hubo casos sospechosos que igualmente decidieran viajar en un avión lleno de pasajeros para asistir a un matrimonio o que una autoridad de Salud continuara con su agenda, teniendo un funcionario confirmado con Covid-19.

A pesar que en los días hábiles se suelen ver las calles céntricas con muchas personas realizando filas de espera a la salida de bancos, supermercados y farmacias, la gran mayoría cumple con la obligación de usar mascarillas. También, dentro de todo, se procura mantener una distancia con las demás personas.

A ello se suman las decisiones de la autoridad que se han puesto manos a la obra y han realizado diferentes acciones para estar preparados para la contingencia de un incremento explosivo de la demanda de salud, han reorganizado la atención y han puesto prioridad en aquellas relacionadas con el coronavirus, se han hecho compras de insumos y se han llevado a cabo masivas campañas, incluso con el casi olvidado perifoneo, para advertir a la población y evitar las conductas de riesgo.

La sumatoria de esos elementos, unido a ese imponderable que es el factor suerte, proporciona un poco de alivio en medio de esta profunda crisis.

Sin embargo, lo peor que nos puedes ocurrir es que debido a los indicadores favorables, la población se relaje y asuma que pueda volver al mismo estado de situación anterior al 18 de marzo, cuando el Gobierno decretó estado de emergencia por coronavirus.

Justamente, la experiencia internacional es lo suficientemente clara para demostrarnos que, como dice ese viejo adagio, “en la confianza está el peligro”. Varios países que creyeron tener contenido el coronavirus en sus territorios y aflojaron con las medidas de control, ahora han visto un crecimiento exponencial de casos.

De ahí que sea urgente procurar tener buenos indicadores en la contención de la enfermedad y que –además- la ciudadanía entienda que debe seguir manteniendo las medidas de autocuidado, por el bien de todos.

Especial Coronavirus

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