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Editorial

El hilo se corta por lo más fino


 Por La Tribuna

Por Claudia Fuentes

Directora

Para nadie es desconocido que la pandemia por la que atraviesa Chile y el mundo en estos días, tiene efectos macabros en la economía global, y por cierto, repercutirá directamente en el empleo de miles de trabajadores y trabajadoras.   Muchas pequeñas y medianas empresas, posiblemente, se declararan en quiebra por la imposibilidad de mantener sus negocios activos, y millones de emprendedores seguramente ya no tendrán cómo sostenerse en el tiempo.   Las grandes empresas  en tanto, es muy probable vean mermadas sus ganancias, y su productividad no sea la misma que los años anteriores. 

Este escenario, que insisto, para nadie es desconocido, se convirtió en una preocupación latente y concreta luego de un polémico dictamen de la dirección del Trabajo, que establece que el toque de queda o cuarentena son “hechos fortuitos o de fuerza mayor”, decretados por la autoridad que responden a una situación de emergencia sanitaria.  Por ello, se exoneran a las partes –trabajador y empleador- de las obligaciones recíprocas que les impone el contrato de trabajo. “Esto es otorgar el trabajo convenido y pagar la remuneración por parte del empleador, y asistir a prestar los servicios convenidos por parte del trabajador”.

Se indicó que se trata de una “doctrina vigente e histórica del servicio desde hace 25 años”, pero también se dijo que la ley de protección al empleo, buscará solucionar este problema. “Esto porque en caso que la relación laboral se suspenda, el trabajador si bien no recibirá ingresos de parte del empleador, sí los recibirá acogiéndose al beneficio del seguro de cesantía y mantendrá la relación laboral, es decir, la empresa deberá seguir pagando las cotizaciones de seguridad social”.

Si bien, se indicó también que dicha “suspensión” de la relación laboral no significa necesariamente que se aplique como razón de despido.  Miles de trabajadores y trabajadoras alzaron su voz preocupada, ante la sola posibilidad de no recibir sus ingresos, a razón de la cuarentena, en muchos casos obligada.

Claro, porque entre dictámenes, dichos y declaraciones, y eventuales leyes de protección, en CONCRETO lo que peligra es la estabilidad de la economía familiar de millones de personas, justo en tiempos de crisis sanitaria.  Cuando la salud de las personas, peligra; y los temores están más a flor de piel.

Un golpe bajo a la clase trabajadora, que muchos expertos han calificado como discutible, ya que provocará una“depresión económica gigante” y un “quiebre en el contrato psicológico” entre empleador y trabajador.    

Nuevamente, se estaría cortando el hilo por lo más delgado.  Lo que sí es positivo, y que también se indica es que la situación se evaluaría caso a caso, e incluso de ocurrir puede quedar en manos de la Justicia, quien definirá finalmente.

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