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Editorial

Sistema de Admisión a las Universidades


 Por La Tribuna

El fin de la PSU, como es hoy conocida, fue anunciado ayer por el Ministerio de Educación, medida que se aplicaría en dos años más y que reformula el sistema de admisión a las universidades, que quedará en manos entonces de la Subsecretaría de Educación.

Sin duda una medida que sorprende y causa expectativas ya que según se indicó, este test se enfocará en medir las competencias de los estudiantes en lugar de conocimientos, y tendrá menos ponderación en las postulaciones a las carreras, aumentando el peso de la trayectoria escolar.

Serían entonces dos pruebas obligatorias: una de Competencias Lectoras y otra de Competencias Matemáticas. Éstas ya no medirán conocimientos (como hacía la PSU), sino que las competencias esenciales para tener un buen desempeño en la educación superior, con referencia a los contenidos y habilidades del currículum escolar de 7° básico a 2° medio (ya no hasta 4° medio), y tendrán 65 preguntas (no 80 como la PSU).

Un cambio que a primera vista resulta atrayente, ya que para nadie es desconocido el total fracaso en el proceso de admisión a la educación superior este año, producto de las manifestaciones que obligaron a muchos estudiantes a rendir en más de una oportunidad la prueba, bajo la presión de las manifestaciones y en total resguardo policial. La principal demanda apuntaba a que el test no solo era nefasto a la hora de medir capacidades sino también era segregador, considerando la gran brecha educacional entre lo público y privado.

Pues bien, esta propuesta apuntaría a medir competencias, es decir, un conocimiento, una habilidad que es aplicada en un contexto y, por lo tanto, difieren de la PSU actual, que mide predominantemente el conocimiento respecto de ciertas materias, dijo la autoridad educacional.

En tanto, como todo cambio implica un proceso de conversión, y con el fin –se dijo- de no perjudicar a los estudiantes que ya se han preparado para la PSU, en 2020 y 2021 se aplicará una prueba de transición en Lectura y Matemáticas, que también tendrán 65 preguntas.

Claramente un pequeño paso, que busca responder a las demandas en educación superior (hay que ver cómo se ejecuta el proceso y si es acorde la realidad del país), pero aún queda resolver la integralidad de la educación en Chile: disminuir las brechas, reforzar el sistema y porqué no soñarlo avanzar hacia la gratuidad en un sistema de calidad, que no coarte la posibilidad a ninguna persona que tenga las ansias de estudiar y crecer profesionalmente.

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