martes 31 de marzo, 2020

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Editorial

Subsidios habitacionales insuficientes


 Por La Tribuna

En una actividad de carácter protocolar, enmarcada en la nueva estrategia del gobierno de devolver a los ministros a la calle luego de que el estallido social los hiciera replegarse y evitar las concentraciones de personas, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Cristian Monckeberg, fue increpado por un beneficiario de los subsidios que entrega su cartera. En concreto, el hombre le reclamó lo exiguo del beneficio -entre 200 y 500 UF- para comprar una vivienda que tenga un valor máximo de 1.400 UF. Además argumentó que no existen casas ni departamentos a ese precio, por lo que existen beneficiarios que pierden el subsidio tras dos años sin conseguir el resto del financiamiento.

Pese a la forma en la que se hizo el reclamo, una “funa” en medio de un acto oficial, no deja de tener razón. El precio de las viviendas se ha ido elevando cada vez más, empujando a los sectores de la población menos acaudalados a salir a buscarlas hacia las fronteras de las ciudades. Con los arriendos sucede algo similar: el déficit es tan grande que las unidades existentes se transan en valores mucho mayores al que tendrían en una economía normal.

La respuesta del ministro Monckeberg da en el clavo, pero también deja en evidencia cuál es el verdadero problema en este asunto. El secretario de gobierno asegura que el subsidio tiene que tener ciertos límites con respecto al precio de la vivienda, porque si no los tuviera los precios crecerían todavía más. En la lógica del ministerio, que el subsidio tenga un tope empujaría a las inmobiliarias a tener unidades en esos precios para poder vender con más facilidad. En la práctica, eso ocurre escasamente. Lo que sí ocurre con mucha claridad, y se puede colegir de las palabras del ministro, es que el tema de la vivienda está completamente entregado a las fuerzas del mercado y que el gobierno pone anzuelos para tratar de lograr stock de unidades para las personas que las buscan.

Quizás sea más útil intervenir de alguna forma el mercado inmobiliario para asegurar que los sectores menos beneficiados puedan acceder a las viviendas que se construyen. Algunas comunas, Laja entre ellas, están haciendo grandes proyectos en ese tema. En la comuna papelera, por ejemplo, se está desarrollando un complejo habitacional junto a la laguna La Señoraza que incluirá algunos cupos para viviendas sociales. Dejar el tema abandonado a las fuerzas del mercado no está sirviendo a las miles de familias que no tienen cómo acceder a la casa propia.

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