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Editorial

Autocuidado en ríos y piscinas

El tiempo de asueto y descanso nunca ha sido sinónimo de relajar los cuidados y las medidas de prevención que, la mayoría de las veces, no significa nada más que actuar con criterio y sensatez.


 Por La Tribuna

Una de las noticias que invariablemente marca el verano en la provincia de Biobío es la ocurrencia de accidentes ocasionados por acciones temerarias en el agua. De hecho, suele suceder que muchos de esos episodios pueden terminar en un gran susto y un despliegue de recursos humanos y logísticos para socorrer al temerario bañista.

Las razones de los accidentes son múltiples. Hay quienes se aventuran en lugares no aptos para nadar. Otros que realizan piruetas demasiado arriesgadas en espacios no adecuados. Otros, en algo que no parece tan relevante, comen y no toman la precaución de reposar lo suficiente y son sorprendidos por un calambre cuando están en el agua. No falta quienes agravan el cuadro y consumen alcohol, muchas veces en exceso, sin prever siquiera el riesgo de no tener los sentidos completamente dispuestos cuando se está disfrutando del agua.

Es que el tiempo de verano y las altas temperaturas invitan a refugiarse en los ríos, playas y piscinas para hacer más llevadera la temporada estival. Pero debe hacerse siempre con responsabilidad. El tiempo de asueto y descanso nunca ha sido sinónimo de relajar los cuidados y las medidas de prevención que, la mayoría de las veces, no significa nada más que actuar con criterio y sensatez. En algo tan simple como, por ejemplo, evitar los puntos de riesgo o no beber alcohol mientras se disfruta del agua.

El fin de semana último, por causas que se desconocen, un joven de 22 años murió ahogado en la laguna La Señoraza, uno de los balnearios más populares de la comuna del papel. La bitácora policial da cuenta que el hecho se desencadenó el sábado cuando la víctima no emergió del agua después de nadar en un sector alejado de la orilla, cuya profundidad era de 7 metros. Equipos especializados de Bomberos trabajaron hasta la medianoche para encontrar el cuerpo. Recién en la mañana del día siguiente fue posible ubicar y rescatar el cadáver.

Ese mismo domingo, otro incidente sucedió, esta vez en los Saltos del Laja. Si bien el saldo afortunadamente no fue trágico, en el reporte oficial, se informó de la caída de un hombre desde unos 10 metros  mientras disfrutaba de una tarde de diversión en uno de los muchos campings que se encuentran por el camino a Paraguay. Los propios lugareños lo rescataron y con la colaboración de Bomberos, pudo ser inmovilizado y derivado al hospital de Los Ángeles para recibir ayuda especializada.

Posiblemente ambas situaciones se habrían evitado si se hubiesen tomado las medidas de autocuidado y de atención en el caso de estar con niños pequeños. Un paseo al río o un viaje a la piscina no puede terminar en un mal rato o en una tragedia, sino que en lo que debe ser: la esperada jornada de relajo y diversión.

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