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Editorial

PSU en tensa calma


 Por La Tribuna

El Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE), dependiente de la Universidad de Chile, cifró hasta la tarde de ayer en un 95,56% el éxito de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) de Matemática rendida durante la mañana, números que fueron divergentes con los entregados por el Consejo de Rectores, que lo cifraron en un 98 por ciento. Lo cierto es que el proceso tuvo que ser suspendido en al menos siete locales a nivel nacional, y los estudiantes debieron ser reubicados y avisados, de estos cambios, sobre la marcha. Durante la tarde, el proceso no fue distinto, siempre en alerta para adelantarse a cualquier inconveniente y descoordinación que pudiera surgir.

Las redes sociales absorbieron los reclamos y dicha institución tuvo que salir al paso de las críticas. Hablar de un proceso normal sería mendaz considerando que, desde la tarde del domingo, ya se avizoraba una jornada compleja y muy lejana a años anteriores, cuando los jóvenes acudían a rendir sus pruebas en un ambiente de orden y seguridad distinto. Hoy, los resguardos fueron mayores, el contingente policial apostado en cada local de rendición era más numeroso, y el control fue similar a cuando acudes a ver un concierto o evento público, y debes someterte a diversas revisiones. En estos últimos casos, es parte del proceso, voluntario; ahora, como decían algunos jóvenes estudiantes, “no había otra alternativa”. 

Claramente no podía ser de otra forma. Las manifestaciones se veían venir y debían tomarse las medidas para, en definitiva, permitir a quienes desearon someterse a este proceso de selección, que lo hicieran en la mayor “normalidad”.  Es que, sin duda, las críticas a la prueba son cada vez más masivas respecto a que es segregadora y favorece a algunos, pero es el proceso que está establecido y no son pocos los jóvenes que con ilusión buscan su camino por medio del acceso a una carrera universitaria, sueño que no se les puede negar.

La provincia no estuvo ajena a esta realidad, y a diferencia de la primera fecha de rendición, no hubo registro de manifestaciones mayores, ni enfrentamientos, ni situaciones que lamentar. Los estudiantes pudieron rendir su examen pendiente, o quienes quisieron hacerlo voluntariamente por segunda vez, en los horarios definidos (modificados también sobre la marcha), previa revisión policial y en calma. Sin duda, una tensa calma, porque más allá de tener el acceso a las salas para poder cumplir con el compromiso, todo el ambiente que ha envuelto el proceso de selección universitaria genera más tensión e incertidumbre, que certezas. Los resultados se entregarían el 24 de febrero, de no mediar conflictos hoy. Es de esperar que todo lo ocurrido no tenga como consecuencias el declive de puntajes que, sin duda, afectará a más de algún o alguna joven que ve una carrera no solo como un camino de vida, sino como una única opción de movilidad social que nada, ni nadie, le puede negar. Los cambios son necesarios y urgentes, pero deben hacerse sobre la base del respeto, y no de la fuerza.

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