martes 18 de febrero, 2020

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Editorial

Paridad y fórmula


 Por La Tribuna

Pese a que su necesidad ya es un consenso en el mundo político, todavía no logra ser aprobada la paridad de género en una Comisión Constituyente que debería crearse si se aprueba la opción de una nueva Constitución en abril próximo.

Esta semana se había conseguido aprobar, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, el hecho de contar con paridad de género en la integración de un eventual órgano constituyente.

Sin embargo, en la Cámara Alta no se consiguió aprobar la fórmula que propone la oposición, que es que las listas deberán estar encabezadas por una candidata mujer, para luego ordenarse sucesivamente de manera alternada con hombres para asegurar la presencia de una cantidad de mujeres electas, pues está estudiado que muchas no llegan a serlo porque están ubicadas al final de la papeleta.

A ese mecanismo se sumaba una corrección luego de la elección para tender a la paridad y asegurar, al menos, un 45% de mujeres electas. Esa propuesta había sido aprobada por las comisiones unidas de Constitución y Mujer en el Senado.

Sin embargo, la votación se dio en contra de esta opción con el argumento de que sería “meter la mano en la urna”. El punto de vista de los parlamentarios oficialistas es que la proposición “distorsiona la voluntad ciudadana”.

Un sistema electoral, debe recordarse, siempre tiende a ser lo más representativo de la voluntad de los electores y debe tender a valorizar los votos de igual manera. Sin embargo, se aplican correcciones cuando se necesita mantener representatividad en sectores que no la tendrían.

Un ejemplo cercano es el distritaje: se separa el país en zonas y se eligen candidatos de cada una de ellas, independientemente de su votación total. Así, un voto de un poblador rural de Magallanes tiene en el papel más valor que el de un habitante del centro de Santiago.

Esa corrección se realiza para asegurar que, pese a tener menos habitantes, las regiones extremas o los lugares menos poblados igual tengan parlamentarios en el Congreso. Si solo se contabilizaran votos, entre los 10 primeros diputados electos no habría ninguno de regiones.

Otra corrección que perduró por décadas fue el sistema binominal, el cual se utilizó para defender una supuesta estabilidad del sistema. Así, podían salir electos representantes con menos votos si es que la lista ganadora no lograba doblar en votación a la perdedora. Ese sistema de corrección de votos fue defendido férreamente por el sector que hoy no quiere “una mano en la urna”.

Tradicionalmente, las correcciones se han utilizado para defender principios que son mayores, como por ejemplo, en este caso, la presencia igualitaria de mujeres en una Comisión Constituyente. 

Newsletter

  • Compartir:

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes