jueves 23 de enero, 2020

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Editorial

Caminos de acción para la sequía


 Por La Tribuna

Chile hoy enfrenta la mayor sequía de la que se tenga registro y este verano sus efectos se agudizan por las altas temperaturas en gran parte del país.

El escenario es complejo si consideramos que en promedio, la agricultura utiliza el 70% de las extracciones mundiales de agua dulce. Por ejemplo, para producir un tomate se necesita aproximadamente 13 litros de agua, 70 litros para una manzana, 450 litros para medio kilo de maíz, 720 litros para una botella de vino, y 1.700 litros para medio kilo de arroz.

Producto del aumento de la población mundial la FAO estima que para el 2050 se necesitará alrededor del 60% más de alimentos para satisfacer la demanda creciente. Sin embargo, cada vez será más complicado sostener este enorme consumo de agua para producir los alimentos ya que el cambio climático y la sequía son causa importante de reducción en el rendimiento de los cultivos. Todo esto se traduce en un gran desafío: debemos producir más alimentos con cada vez menos agua. En este escenario, es esencial avanzar hacia una agricultura que incluya una gestión eficiente del agua, así como la adopción de nuevas tecnologías que nos permitan reducir su consumo.

Dentro de esto último se incluye el desarrollo de cultivos tolerantes a la sequía que contribuyan a mantener la productividad y reducir el uso de agua.

Ya existen cultivos transgénicos de maíz tolerantes a la sequía con mayor productividad de grano que se comercializan en EEUU. En Indonesia se ha autorizado el uso de una caña de azúcar transgénica, que en condiciones de sequía produce de 20% a 30% más azúcar que una no transgénica. Más cerca, en Argentina, a través de iniciativas público-privadas, se ha desarrollado y recientemente autorizado variedades de soya y trigo transgénicas tolerantes a la sequía.

En el caso de Chile, el grupo del Dr. Simón Ruiz de la Universidad de Talca, en esta Región, desarrolló un maíz transgénico tolerante a sequía con financiamiento público, no comercial aún. En ensayos de campo este maíz ha logrado un 60% de rendimiento superior a las plantas convencionales bajo condiciones de sequía.

Si se quiere lograr una agricultura sustentable que haga un uso eficiente de los recursos e insumos, los distintos países deben avanzar en facilitar y no poner barreras excesivas al desarrollo de los cultivos transgénicos que ya han demostrado su potencial y seguridad.

Chile no puede quedar fuera. El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), que depende del Ministerio de Agricultura, debería hacer de este uno de sus temas prioritarios y tener como objetivo clave el desarrollo de vegetales tolerantes a la sequía, tal como lo ha hecho Argentina, a través de su organismo homólogo, el INTA.

El efecto del cambio climático y de las sequías es cada vez mayor para la agricultura y la producción de alimentos, y no podemos dejar de evaluar como alternativa una herramienta que puede contribuir a mitigarlo. La biotecnología y los cultivos transgénicos pueden ser de ayuda para tener una agricultura sostenible en el contexto de los desafíos climáticos.

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