domingo 05 de abril, 2020

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Editorial

Proyecto de ley contra el “adoctrinamiento”


 Por La Tribuna

Esta semana, la ministra de Educación Marcela Cubillos presentó a través de las redes sociales sus argumentos a favor del proyecto de ley con la que su cartera pretende se prohíba y se castigue lo que ha denominado como “adoctrinamiento político” en las salas de clases. Según la ministra, y así lo establece también el artículo 19 de la Constitución vigente, que la educación vigente no podrá orientarse a propagar tendencias políticas o partidistas alguna. “El pueblo, unido, jamás será vencido”, “renuncia Piñera” y “Piñera, entiende, Chile no se vende”, son algunas de las frases que aparecen en videos protagonizados por escolares de enseñanza básica, en los que lanzan gritos ligados con las protestas sociales que actualmente se registran a lo largo del país, pero dentro de las salas de clases.

Inmediatamente el anuncio generó debate entre los expertos, quienes desde diversos ámbitos criticaron la medida. Desde el Colegio de Profesores, por ejemplo, dijeron que un proyecto de ley no puede basarse en tan poca evidencia, mientras que desde la academia hicieron ver que existen otro tipo de adoctrinamientos que no sólo son aceptados sino defendidos, como el adoctrinamiento religioso. En ese sentido, habría que ver si la ley está efectivamente protegiendo la libertad de los menores o coartándola.

El ministerio fue criticado también porque al momento de lanzar el anuncio aseguró poseer 28 denuncias de adoctrinamiento. Sin embargo, luego tuvieron que salir a aclarar que se trataba de 28 denuncias de vulneraciones a garantías constitucionales, entre las que podrían contarse, por ejemplo, el empleo de bombas lacrimógenas dentro de los establecimientos. Así, el número real de denuncias de adoctrinamiento político quedó en la incógnita.

Y para ponerle la lápida, la presidenta de la comisión de Educación de la Cámara ya anunció que coordinará los votos para rechazar la medida.

Si tenía tan poca evidencia, tanto en contra, datos erróneos y era prácticamente seguro su rechazo en el Congreso, ¿por qué el Gobierno lo lanza igual? El motivo es claro: lanzar una idea que es valorada en la comunidad para tratar de conseguir algo de apoyo y alzarse como defensores de algo que no es transversalmente aceptado como lo es el rechazo al adoctrinamiento en las escuelas. La discusión real no es si adoctrina o no, sino qué se entiende por adoctrinamiento, qué incluye y qué deja fuera.

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