lunes 18 de noviembre, 2019

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Editorial

¿Una nueva Constitución?


 Por La Tribuna

Cuando hace una semana nos encontrábamos en medio de la marcha más numerosa de la historia de Chile, todavía parecía que el movimiento social que se ha generado en las últimas dos semanas no tenía un norte único. Numerosas demandas que parecían encontrar un mismo culpable, el Estado, pero tenían diferentes vías para solucionarse. Sin embargo, con el correr de la última semana se llegó a algo parecido a una vía común para terminar con la crisis y dar una respuesta convincente a gran parte del movimiento: la posibilidad de, mediante una Asamblea Constituyente, llegar a redactar una nueva Carta Fundamental para el país.

Sin duda, se trata de un objetivo grande, como también han sido grandes las demandas e históricas las convocatorias.

Si se analiza bien, también puede significar una opción para el gobierno de Sebastián Piñera pase de los asientos traseros al frente y pueda incluso llegar a liderar un cambio de esa envergadura, algo que seguramente no estaba en sus planes. Lo cierto es que, con este nivel de manifestaciones y crispación social, su gobierno como programa está prácticamente terminado. Lo que siga en adelante hasta el final de su periodo será administrar de a una las demandas sociales y pagar los costos de estos días de protestas. Cualquier otra agenda que pudo tener antes de llegar a La Moneda ya no tendrá la misma relevancia y será opacada por esta crisis. Incluso políticamente, después de este revés no se ve al Mandatario en otra actividad política en el futuro. Por eso, la opción de abrirse a una nueva constitución podría ser una vía para sortear la crisis con éxito. Luego, en el camino verá los costos que tendrá que pagar, pero podría incluso ganarse algo de gratitud, que le es tan escasa en estos días, y tener tiempo para desarrollar en algo el programa de gobierno por el que fue elegido.

De todas maneras, la ciudadanía no ha esperado una respuesta de su parte y se ha lanzado hacia los cabildos autoconvocados, una instancia de diálogo y participación que no se puede desdeñar y de la que pueden salir grandes cambios e idea, que si son bien atendidas por el gobierno podrían terminar por fortalecerlo, algo impensado en estos momentos.

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