jueves 20 de junio, 2019

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Editorial

Hay que velar por el respeto a nuestros pueblos originarios

Nuestro pueblo originario sufre. Firmamos y adscribimos convenios internacionales pero la realidad, y lo acusa el estudio, es distinta.


 Por LESLIA JORQUERA

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Tras la ratificación y reconocimiento constitucional del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Estado chileno se obligó a respetar y velar por la vida de los pueblos originarios, en concreto respetar sus derechos como naciones pre existentes a nuestro Estado y como naciones que hoy viven entre nuestras fronteras.

Bajo esa mirada, Chile está en deuda y no sólo por lo que ocurre en nuestra provincia, pues es fácil entender que los habitantes ancestrales de lo que hoy es Chile simplemente fueron olvidados por nuestras leyes y fueron tratados como chilenos.
Independiente de lo que pensemos sobre la afirmación anterior, lo cierto es que nuestro Estado está obligado a responder, por ejemplo, a los problemas que ha generado al pueblo Pehuenche.

El reciente adelanto del estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos sobre los problemas de esta nación que habita la cordillera de Biobío es, simplemente, lapidario y responsabiliza ni más ni menos que al Estado de Chile.

El tema del agua, es uno de ellos, ya que hoy para vivir la reciben en camiones aljibes, allí en el mismo lugar donde el agua nace pura producto de los deshielos. Hoy los derechos, están en manos de privados. Pero también, se menciona el aislamiento, problemas serios de transportes y rutas donde, periódicamente, se viven accidentes.

Sobre Educación, el informe habla de centralismo, los libros que hoy llegan a las escuelas públicas de Alto Biobío tienen como árbol sagrado al canelo, cuando en esta zona es el pehuén cuyo significado en español es “araucaria”. No olvide que “che” se traduce como “gente”, es decir, ya sabe lo que significa Pehuenche.

Nuestro pueblo originario sufre. Firmamos y adscribimos convenios internacionales pero la realidad, y lo acusa el estudio, es distinta.

Hoy, el INDH es un organismo autónomo de los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), tal como el Servicio Electoral o la Contraloría General de La República, pero no con su poder.

Cada misión investigativa sólo puede entregar conclusiones que no son vinculantes; temas, ideas y consejos de cómo dejar de violar los Derechos Humanos de los habitantes de Chile, pero únicamente eso. Por ahora, no sabemos si se va a hacer algo por mejorar el trato a los Pehuenche o si el documento final, que conoceremos en mayo, pasará a ser parte de los archivos.

 


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