suscríbete al boletín diario

Editorial

Correr autos es para profesionales, no para borrachos irresponsables


 Por La Tribuna

31-03-2019_20-53-241__1.jpg

De autos y de carreras, de eso esperábamos escribir este lunes; queríamos hablarles de la fiesta del Rally y de la pasión que implica ser parte del segundo deporte más importante en Chile, tras el fútbol.

Este viernes comienza la vigésima temporada y la primera fecha del Rally Móbil que se corre en Los Ángeles, un orgullo para una ciudad que cuenta con autódromos y que facilita la realización de estas competencias en sus distintos formatos.

Pero no, no podemos decirles que estaremos en la vitrina del mundo, que nuestra capacidad hotelera se verá sobrepasada ni que nuestros comerciantes y empresarios tendrán un buen fin de semana, porque un niño, que recién tenía licencia de conducir, “tunió” su auto para correr de forma clandestina, para emborracharse y para matar a dos acompañantes.

Las investigaciones de Diario La Tribuna y Radio San Cristóbal han dado cuenta, en más de una oportunidad, de que avenida Las Industrias es un lugar donde se realizan carreras de automóviles que son ilegales desde su gestación hasta su final, pasando por todas las reglas que se rompen a la hora de tener un auto acondicionado para este mal entendido deporte.

Las redes sociales del chofer que, según Carabineros, estaba ebrio al momento del accidente, dan cuenta de un joven amante de los autos. Amante de las carreras y con un auto, según se detalló, acondicionado para correr a más velocidad que la que traía de fábrica.

Otra vez debemos dedicar nuestro trabajo a mostrar cómo la irresponsabilidad de los jóvenes, que conducen ebrios, logra destrozar a familias completas, sin siquiera detenernos a pensar en el causante del accidente, que está con lesiones menos graves, por lo que seguirá viviendo y deberá enfrentar no solo a la justicia y a las familias de los otros dos jóvenes muertos, sino que a su propia conciencia.

Traer el Rally Mobil a Los Ángeles podría servir para que estos niños, con permiso de circulación, puedan tomar conciencia sobre las diferencias que existen entre un profesional y un amateur, incluso más molesto aún, entre un profesional y un niño borracho.

Si bien una de las misiones del Rally y de la misma Municipalidad es educar, lo cierto es que la primera educación sobre estas materias debe venir, sin duda, desde el hogar, aunque cueste asumirlo, en medio de una tragedia que otra vez nos enluta.

Queremos hablar de fiestas, pero los clandestinos del volante, los borrachos del volante, los drogadictos del volante, nos tienen comparando una fiesta con una irresponsabilidad.

El joven que causó la tragedia seguramente estaría en primera fila en la partida del Rally Mobil; por sus imágenes en redes sociales, es fácil saber cómo amaba los autos, pero olvidó que estos no van de la mano con el alcohol, y la forma de asumirlo, y quizás de entenderlo, será la peor: en un juicio y cuando despierte.

Por ahora, solo nos falta pedir una vez más a los padres que pongan más cuidado en sus hijos e hijas y que todos aquellos que conducen bajo la influencia del alcohol, entiendan que ponen en riesgo sus vidas, las de su familia y las de sus acompañantes.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes