lee nuestra edición impresa

Editorial

PSU: El sueño de llegar a la universidad

 Un grupo importante de jóvenes no sabe bien qué carrera profesional va a seguir. La mayoría de las universidades posee asesorías vocacionales que los puede orientar a tomar la mejor decisión y no hay que desaprovecharlo, porque aunque parezca un proceso más en sus vidas, estamos hablando de algo trascendental para el futuro.


 Por La Tribuna

27-11-2018_19-39-261__1

Ayer culminó el proceso de rendición de la Prueba de Selección Universitaria – PSU – que en la provincia de Biobío, llevó a más de 6 mil personas a las aulas, los cuales esperan ingresar a la educación superior.

Para un grupo no menor de estudiantes, esta medición determinará si podrán acceder a las universidades pertenecientes al Consejo de Rectores o si tendrán que elegir entre las instituciones privadas, IP, o CFT.

Cada año, en nuestra provincia, destacan jóvenes que con su dedicación, inteligencia y preparación, logran sobresalir entre sus pares por responder todo un examen a la perfección y obviamente toda la dedicación y elogios se centran en ellos. Sin embargo, también existen alumnos que logran sortear los obstáculos de la vulnerabilidad, maltrato, abandono y tantas otras complicaciones y que en esta prueba están buscando salir adelante. A ellos, no se les puede abandonar y también merecen todo el reconocimiento.

En las curiosidades que cada año nos ofrece la PSU, nuestra provincia tampoco está exenta. Adultos mayores y hasta privados de libertad, ven en esta prueba la posibilidad de demostrar que pueden ser mucho más. Ellos dejaron atrás los prejuicios sociales y se atrevieron a buscar el mejor puntaje que les permita acceder a la educación superior.

Ahora bien, habrá muchos jóvenes que no tendrán los resultados esperados y a su corta edad deberán decidir qué hacer en el futuro. La ayuda y compañía de la familia en este proceso es clave. Estamos hablando de escoger la profesión que los acompañará por los próximos 40 años de sus vidas y no hay nada peor que ser infeliz en lo que uno hace.

Un grupo importante de jóvenes no sabe bien qué carrera profesional va a seguir. La mayoría de las universidades posee asesorías vocacionales que los puede orientar a tomar la mejor decisión y no hay que desaprovecharlo, porque aunque parezca un proceso más en sus vidas, estamos hablando de algo trascendental para el futuro.

En diciembre se conocerán los resultados y desde ahí comenzarán las postulaciones. Todavía quedan jóvenes que por querer dejar contentos a sus padres, estudian algo que no les gusta. En este sentido, debemos saber apoyar las reales vocaciones profesionales. Claramente, los padres quieren ver a sus hijos realizados, con buenos ingresos y una tranquilidad futura, pero a veces el precio que se paga por eso es muy caro. El concepto de felicidad, tan manoseado en la sociedad también radica en tener la profesión que los haga sentir satisfechos.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes