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Editorial

Una acusación delicada

 El caso del director del Liceo Comercial, no puede dejarnos ajenos a lo que puede estar pasando en nuestro entorno. El cambio de conducta que las empresas han tenido que iniciar, es radical. Este tipo de acusaciones pareciera que estarán dando que hablar un buen tiempo hasta que entendamos y aprendamos a tener respeto por el otro.


 Por La Tribuna

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La noticia de la semana en la ciudad de Los Ángeles ha estado centrada en el director del Liceo Comercial Diego Portales Palazuelos, quien es sindicado por un grupo de mujeres como responsable de acoso laboral y sexual en el interior del establecimiento.

El hecho no deja de destacar debido a que estamos en un contexto país que ha dado un giro en 180 grados y donde conductas que antes estaban normalizadas por la sociedad, hoy son puestas en tela de juicio.

El día de ayer, muy temprano comenzaron los trascendidos acerca de la suspensión en el cargo de la autoridad del establecimiento, los que fueron oficializados comenzada la tarde por la propia municipalidad.

Esta acción, al menos nos deja pensando acerca de la posible veracidad en la acusación hacia el docente.

También es cierto que una investigación de estas características no es nada fácil, ya que si las pruebas llegan a ser débiles, simplemente enfrentan a dos posturas, es decir, la palabra de uno contra la de otro y en primer lugar el empleador determinará quién tiene la razón para tomar las sanciones respectivas.

Asimismo, hoy la justicia se enfrenta a un nuevo renacer sobre este tipo de denuncias. Las mujeres han hecho valer su derecho a ser respetadas y ya no toleran las características frases que vienen de los hombres. Es cierto que estos casos se dan hacia cualquier sexo, pero son principalmente las féminas, quienes sortean las mayores dificultades.

Lo que todavía falta en esta sociedad es valorar precisamente la valentía de hacerse respetar. En reiteradas ocasiones las víctimas no reciben el apoyo necesario, son apuntadas con el dedo y hasta merecedoras de frases denigrantes.

El caso del director del Liceo Comercial, no puede dejarnos ajenos a lo que puede estar pasando en nuestro entorno. El cambio de conducta que las empresas han tenido que iniciar, es radical. Este tipo de acusaciones pareciera que estarán dando que hablar un buen tiempo hasta que entendamos y aprendamos a tener respeto por el otro.

Nuestro deber hoy es estar a la altura de las circunstancias. Si no nos han pedido opiniones respecto a nuestro cuerpo o si no nos han dado la confianza para traspasar los límites laborales, entonces nuestra principal actitud debe ser la prudencia.

La sociedad chilena ha tenido que modificar su comportamiento y entender bajo el prisma del sentido común, que acosar o burlarse de sus pares por su físico, sexo, religión o cualquier otra, ya no es posible ni tolerable. Si esto es exagerado o no, es parte del debate, pero el cambio llegó para quedarse.

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