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Editorial

Cuidado con lo que se viene

 Meteorología ya ha anticipado un complejo escenario para los próximos meses. Se supone que debemos aprender de los errores y negligencias de los años anteriores para que no vuelvan a ocurrir. Si bien se observan esfuerzos contundentes, aún falta que la población y el Estado, se hagan cargo con más fuerza de su rol en todo esto.  


 Por La Tribuna

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Según los antecedentes recabados durante este lunes, un total de 31 personas han perdido la vida y 104 mil hectáreas han sido destruidas por un voraz incendio que sacude al estado de Californa en EEUU.

El siniestro que empezó la semana pasada, nos hará mucho sentido a nivel nacional, pues las primeras explicaciones de esta situación de emergencia, tiene que ver con el cambio climático, la sequía, rachas de vientos, altas temperaturas y la pésima planificación urbana ¿le suena?

Hemos visto como el gobierno y los privados ya han empezado una serie de trabajos y campañas para tomar todas las precauciones necesarias que permitan mitigar el impacto que pueden tener estos incendios. No cabe duda que se debe realizar una evaluación más en detalle sobre la forma en que estamos estructurando las comunas y ciudades y cómo se convive con el rubro forestal y agrícola, que es donde principalmente se inicia el fuego.

Si bien las medidas de prevención son agradecidas por todos y es necesario que se sigan tomando, los municipios juegan un rol fundamental, pues en ellos, en sus planes reguladores o en las atribuciones de los alcaldes, están precisamente las de ordenar la ciudad de la mejor manera.

Todo parece indicar que la temporada estival que se acerca, puede ser tan cruda como la de los incendios de enero y febrero de 2017, por lo tanto, de la misma forma en que se toman resguardos, se debe atacar el problema de fondo.

Por otra parte, el Estado tiene el rol de intervenir de todas las maneras posibles para que el tendido eléctrico pueda tener las correctas servidumbres. Muchas veces el fuego se inicia porque el viento empuja los árboles, cortando los cables de la luz. Eso, junto con suspender el suministro a miles de personas, tiene como riesgo un incendio incontrolable.

La comunidad también debe actuar colaborando en estos casos. Es común que se oponga a que le hagan la correcta poda a los árboles. Es lógico que nadie quiere que le quiten la sombra, menos en verano, pero aquí se está hablando de un tema de seguridad nacional, no sólo de capear el calor.

Meteorología ya ha anticipado un complejo escenario para los próximos meses. Se supone que debemos aprender de los errores y negligencias de los años anteriores para que no vuelvan a ocurrir. Si bien se observan esfuerzos contundentes, aún falta que la población y el Estado, se hagan cargo con más fuerza de su rol en todo esto.

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