lunes 14 de octubre, 2019

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Editorial

Hay que hacerse la idea con la tecnología

La pregunta que surge frente al auge de la tecnología es ¿tiene esto un límite? Todo parece indicar que no. Lo importante es que cualquier elemento que ayude a simplificar las complicaciones de la industria y de las personas, no perjudique la parte humana o animal, puesto que todo aquello, es la esencia de la propia vida.


 Por LESLIA JORQUERA

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Las últimas décadas se han caracterizado por la constante evolución que ha tenido la tecnología, para pasar desde sus usos militares, a un segmento exclusivo, hasta ahora, que busca masificarse en los más diferentes rubros para llegar ojalá, a todas las personas del planeta.

Desde el computador a los celulares inteligentes e incluso para llegar a manejar la casa completamente desde el teléfono, nos hacen ver que lo visto en series como Black Mirror (disponible en Netflix), pueden llegar a ser una realidad.

Si los correos electrónicos llevaron a varias empresas a quebrar o el servicio de Uber ha complicado la vida de los taxistas, en la actualidad no son los únicos afectados. Las empresas fotográficas han cerrado, Spotify ha hecho lo suyo con las radioemisoras y las redes sociales con los medios de comunicación. La tecnología claramente trae beneficios, pero complica a quienes no innovan.

Dentro de un corto plazo, una nueva aplicación móvil irrumpirá en Chile. Se trata de Lime, un servicio de monopatines eléctricos que funcionan de manera similar a Uber y que facilitará el traslado de las personas a distintos lugares. Frente a esto, más que los temas de impuestos que le interesan al gobierno, seguirán afectando a más rubros que tampoco han hecho mucho por innovar. Se han ido quedando y por lo tanto, cerrando.

Asimismo, en materia apícola, científicos de la Universidad Tecnológica de Delft, en Holanda, lograron desarrollar un robot abeja que imita su comportamiento de vuelo e incluso el diseño que tienen, todo esto pensado para polinizar cuando comiencen a escasear estos insectos. Si estas máquinas resultaran ser más eficientes que las propias abejas, sería nuevamente un rubro afectado, del cual era impensado que pueda dejar de existir.

La pregunta que surge frente al auge de la tecnología es ¿tiene esto un límite? Todo parece indicar que no. Lo importante es que cualquier elemento que ayude a simplificar las complicaciones de la industria y de las personas, no perjudique la parte humana o animal, puesto que todo aquello, es la esencia de la propia vida.

Por lo pronto la evolución en esta materia parece avanzar sin que nadie diga nada. Hasta qué punto será, esperemos que no nos arrepintamos en 50 o 100 años.

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