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Editorial

Hay que tener mayor celeridad

 No se olviden de lo poco diligente que fue el Estado con el psicópata de Alto Hospicio en el año 98. Si este profesor es un abusador de menores y se le permite estar libre, ¿quién responderá si vuelve a atacar? . 


 Por LESLIA JORQUERA

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“Desde el primero de marzo del 2017, estamos esperando una respuesta de fiscalía, de esto ya va casi un año y medio. ¿Qué espera la justicia para detener a este hombre que se aprovechó de 12 menores, incluido mi hijo?”, así comenzó el desgarrador testimonio del reportaje que se dio a conocer en La Tribuna Finde relacionado al caso de los presuntos abusos sexuales sufridos por los niños tucapelinos por parte de su profesor de cueca. Esta madre – Jacqueline Provoste – está desesperada y con justa razón. Su hijo, cuando tenía 12 años de edad fue una de las probables víctimas de este profesor. El daño es irreparable.

Frente a este tema, cabe preguntarse si es prudente el tiempo que ha tardado la justicia en pronunciarse sobre este caso. Tratándose de niños que fueron vulnerados y que podrían continuar siendo víctimas, no parece evidenciarse que haya la empatía necesaria con los hechos.

Ante esta situación, tanto los tribunales de justicia como la fiscalía, deben comenzar a reaccionar con mayor eficacia, porque lo demostrado en este y otros casos, no representa lo que los contribuyentes requieren. Algo está funcionando mal.

Nuestra provincia no está exenta del panorama nacional en materia de este tipo de delitos. Recurrentemente se da a conocer por los medios de comunicación cómo los pequeños son maltratados, abusados y/o violados por parientes, amigos, vecinos u otros, por lo tanto, por respeto a estos inocentes pequeños, es que el Poder Judicial debe tener cierta consideración con estos casos y aunar todos los esfuerzos posibles para que no se dilaten por tantos meses. La toma de declaraciones muchas veces se repite una y otra vez, haciendo revivir en reiteradas ocasiones lo sucedido, lo que no hace otra cosa que dañar sicológicamente a los menores.

Hay que tener presente que nuestra sociedad cada vez más, se está atreviendo a denunciar los hechos que antes se silenciaban. Hoy existen más canales para poder estampar las denuncias y otorgar el resguardo a las víctimas, pero generalmente en las grandes ciudades las cosas parecieran operar con mayor diligencia. No sería bueno pensar que porque los hechos ocurrieron en Tucapel se toman menos en serio.

No se olviden de lo poco diligente que fue el Estado con el psicópata de Alto Hospicio en el año 98. Si este profesor es un abusador de menores y se le permite estar libre, ¿quién responderá si vuelve a atacar?.  

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