martes 10 de diciembre, 2019

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Editorial

De lo legal a lo ético

 El problema más allá de lo legal, también radica en lo moral o ético y es que pese a que hasta hace algunos días el límite de velocidad era mayor, igualmente los automovilistas lo excedían, entonces ¿por qué no habrían de hacerlo ahora?


 Por LESLIA JORQUERA

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El pasado sábado, comenzó a regir a nivel nacional la nueva ley que cambia de 60 a 50 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en zona urbana.

Según cifras entregadas por Carabineros de Chile a través de su Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito –SIAT- la disminución de 10 km/h como máxima velocidad puede proyectar que bajen en un 50% la cantidad de muertes por accidentes.

Fue precisamente lo anterior que el pasado 4 de julio la Cámara de Diputados aprobó la regulación, donde los legisladores locales votaron de distinta forma, a favor: Urruticoechea, Joanna Pérez y Manuel Monsalve; se abstuvo Iván Norambuena y votó en contra José Pérez.

Con sólo unos días de iniciada la ley, ya se ha llenado de críticas por parte de los conductores angelinos, sobre todo por lo que ocurrirá en lugares específicos de la comuna.

Particularmente los problemas siempre han estado en avenida Las Industrias, la ex Ruta 5 Sur cuenta con doble vía para la libre circulación, pero aparece como una zona urbana, por lo que el límite es el mismo que el que se regula en la ciudad, es decir, según la nueva normativa 50 kilómetros por hora.

No ha sido fácil el tema y es que la polémica está instalada. Para muchos, no tiene sentido la restricción y muchos hacen caso omiso a la ley y de todas maneras transitan a 80 o 100 kilómetros por hora, entendiendo que si se apegaran a la normativa se formarían tacos.

Pero más allá del marco de lo que es legal y lo que no, está claro que los límites puestos por la sociedad son mucho más altos, lo que complica la seguridad de las personas.

¿Por qué se debe poner límites a las cosas? Nada de esto pasaría si no existiesen tantos accidentes o si los conductores fueran más cautos a la hora de maniobrar los automóviles.

El problema más allá de lo legal, también radica en lo moral o ético y es que pese a que hasta hace algunos días el límite de velocidad era mayor, igualmente los automovilistas lo excedían, entonces ¿por qué no habrían de hacerlo ahora?

Si bien, el número de accidentes ocurridos en este tramo no es tan importante, la diferencia que habría entre una colisión a 100 o 50 kilómetros por hora sí lo sería y podría ser lo que haga la diferencia entre la vida y la muerte.

Pareciera ser que la polémica se ha vuelto en relación a la necesidad de transitar más rápido y no al trasfondo del meollo, que es evitar más muertes a nivel país.

Y es que como dice el dicho, “es mejor perder un segundo en la vida, que la vida en un segundo”.

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