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Editorial

Dos años de un hecho que no tuvo justicia

Las consecuencias para la familia Yáñez Vidal, no se borrarán nunca. Es más, el padre quedó con graves secuelas por el accidente, mientras el responsable, vive libre y tranquilamente.


 Por La Tribuna

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La justicia debe ser más estricta con este tipo de personas, ya que el daño es imborrable.

Era 1 de junio de 2016. Osvaldo Yáñez, como cada mañana, se subió a su camioneta para ir a dejar al colegio a sus tres hijas al Colegio Santo Tomás, sin pensar jamás que sería interceptado en el camino por un irresponsable ebrio, que cambiaría la historia de su familia para siempre.

Eran pasadas las 8 de la mañana, cuando en la intersección de las calles Alcázar con Vicuña Mackenna, Erick Elgueta Rodríguez, con 1,8 gramos de alcohol por litro de sangre, es decir, en estado de ebriedad, impactó el auto de este padre y sus hijas, provocando la muerte de Karin Yáñez Vidal, una niña de sólo 8 años.

El hecho, que causó conmoción a nivel nacional, lamentablemente, no recibió justicia. Elgueta, fue condenado a 4 años y un día, en una pena que hasta hoy, cumple en total libertad. Una vergüenza considerando la gravedad de los hechos.

Hace un año, cuando se dictó la sentencia, su abogado explicó que como estuvo con arresto domiciliario total durante un año, no se hizo aplicación de lo que impone la Ley Emilia porque se compensó el tiempo que ya había estado preso por este tipo que permaneció en su domicilio privado de libertad.

En nuestra provincia de Biobío, lamentablemente, existe una gran cantidad de irresponsables, que sin empatía por el resto de la sociedad en que están inmersas, realizan carreras clandestinas o conducen bajo los efectos del alcohol. Es decir, pese a lo terrible de este accidente, no se crea conciencia.

Probablemente usted, estimado lector, le da plena confianza a su hijo para que ocupe el automóvil de la casa o simplemente sabe que este conduce con alcohol o expone su vida y, con su consejo o sus acciones preventivas, podría perfectamente evitar historias con desenlaces como este.

Las consecuencias para la familia Yáñez Vidal, no se borrarán nunca. Es más, el padre quedó con graves secuelas por el accidente, mientras el responsable, vive libre y tranquilamente.

La justicia debe ser más estricta con este tipo de personas, ya que el daño es imborrable.

Esperemos que de una vez por todas, la gente cree conciencia de que la vida de las personas es valiosa y debemos cuidar la nuestra y también la de los demás. Dejemos ese egoísmo de lado o tendremos que ver situaciones como la de la pequeña Karin, una y otra vez.

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