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Editorial

La segunda vuelta y la incertidumbre del futuro

Lo que está claro, es que ambos candidatos tienen muy poco tiempo para convocar las voluntades para el 17 de diciembre. Esta elección puede ser para cualquiera. Lo único claro es que ideológicamente, el país está dividido exactamente en dos mitades y ganará aquella que más se una.


 Por La Tribuna

Lo ocurrido ayer en las elecciones presidenciales, fue sorprendente en varios aspectos. La encuesta del Centro de Estudios Públicos – CEP – que generalmente, presenta resultados bastante cercanos a la realidad de las elecciones y que fue publicada el 27 de octubre indicaba que los porcentajes de los candidatos serían: Piñera, 44.4%; Alejandro Guillier, 19,7%; Beatriz Sánchez, 8.5%; Marco Enríquez-Ominami, 4.6%; Carolina Goic, 3.9%; José Antonio Kast, 2.7%; Alejandro Navarro, 0.5%; Eduardo Artes, 0.1%.

Pero lo ocurrido, se alejó por primera vez de la realidad. No fue tan predictiva como en otras ocasiones.

Piñera, obtuvo finalmente menos de lo esperado, llegando sólo al 36,64%, es decir, todos los pronósticos fallaron.

Respecto a Guillier, no se alejó tanto de la realidad, pero donde sí sorprendió, fue respecto a Beatriz Sánchez, quien superó con creces las proyecciones, alcanzando un 20.27%, es decir, estuvo a sólo un 2.43% de ser la candidata que pasaría a segunda vuelta. Sorprendente.

Esta situación a la centro izquierda la hizo cantar una victoria, o al menos darle una calma en el proceso, puesto que la simple suma de los candidatos de la centro izquierda, acumulan 55,43%, versus 44.57% de los de centro derecha.

A partir de ahora, comenzarán todo tipo de conjeturas respecto a los resultados. Todos buscarán analizar a su favor los resultados.

Sebastián Piñera, se basó en los resultados presidenciales de 2009, cuando los candidatos de la centro izquierda en primera vuelta sumaron 55,95% versus el 44,06% de la entonces Alianza Por Chile. Lo que si usted compara se traduce en un escenario bastante similar, pero esa situación no le puede dar la confianza de la victoria. Los tiempos han cambiado.

Por su parte, Alejandro Guillier, también se ha mostrado bastante más tranquilo. Pero, tal como decíamos, estuvo a un porcentaje muy menor de perderse en la carrera presidencial y nada le asegura que los votos del Frente Amplio vayan a traspasarse, precisamente, porque son los descontentos de esa izquierda, los que formaron un nuevo bloque político, que ha dado exitosos resultados y alinearse con lo que rechazaron, sería retroceder. O quizás no.

Lo que está claro, es que ambos candidatos tienen muy poco tiempo para convocar las voluntades para el 17 de diciembre. Esta elección puede ser para cualquiera. Lo único claro es que ideológicamente, el país está dividido exactamente en dos mitades y ganará aquella que más se una.

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