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Editorial

Esto es realmente impactante, no puede ser

Los tribunales de justicia y el Ministerio Público no pueden permitir, bajo ninguna excusa, que este hecho quede sólo como una anécdota electoral. Aquí hay que llegar hasta las últimas consecuencias.


 Por La Tribuna

Ayer, el senador Fulvio Rossi Ciocca fue cobardemente atacado en la ciudad de Iquique, recibiendo golpes en la cabeza y un corte con un arma blanca en el abdomen, al interior de un espacio donde el candidato guarda su propaganda electoral.

Según contó al fiscal Gonzalo Guerrero, quien tomó declaración al parlamentario, vio a una persona de raza negra y con acento extranjero que lo agredió.

Tras los hechos, el gobierno se querelló por atentado contra la autoridad, para que se investigue la situación y se descubra la verdad.

Más allá de los fuertes cuestionamientos que ha recibido Rossi durante los últimos meses debido a las irregularidades que lo vinculan con SQM y la ley de pesca, nada puede traer como consecuencia una agresión de esta envergadura.

Este ataque marca un antes y un después a nivel nacional. Así es de grave.

Hoy, alguien se ha pasado de la raya y ha creído que las autoridades legítima y democráticamente electas por el resto de los ciudadanos de este país pueden ser foco de un acto tan bajo.

Los representantes políticos se han visto envueltos en el cuestionamiento público de la comunidad. La gente desconfía de ellos, los ve lejanos o, simplemente, no les cree. Sin embargo, la esencia de sus cargos consiste en el traspaso de poder de las mismas personas a ellos, para que representen sus anhelos e intereses. Por lo tanto, cuando alguien ataca de esta manera a un senador o cualquier autoridad elegida con el voto, lo que hace es agredir a todos quienes lo llevaron a estar en ese lugar.

Los tribunales de justicia y el Ministerio Público no pueden permitir, bajo ninguna excusa, que este hecho quede sólo como una anécdota electoral. Aquí hay que llegar hasta las últimas consecuencias. Las autoridades no están para ataques delictuales, escupos ni nada de eso. Es hora de respetar la sociedad democrática en la que vivimos.

El atentado contra Fulvio Rossi ha sido repudiado por todos los sectores políticos de nuestro país, con excepción del diputado del partido comunista Hugo Gutiérrez, quien duda de la veracidad de los hechos. Pero, incluso si su teoría es cierta, estamos frente algo nunca antes visto en nuestra historia y que, claramente, atenta contra la confianza de los chilenos.

No permitamos que nuestro país se transforme en un ejemplo de intolerancia. Evolucionemos para bien. Respetemos a los políticos, a los extranjeros y a todos los que no comparten nuestra ideología, religión, sexo o clase social. Vivamos y dejemos vivir.

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