lunes 11 de noviembre, 2019

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Editorial

Creatividad e innovación: el camino para desarrollarnos

Trabajemos en derribar las burocracias, busquemos los caminos para que las buenas ideas sean acogidas y por sobre todo y quizás lo más importante, no permitamos que las generaciones portadoras de innovación y desarrollo, dejen sus iniciativas en un cajón. Podemos cambiar el mundo. Hagámoslo.


 Por LESLIA JORQUERA

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El día de ayer en La Tribuna, conocimos la historia de Mario Mellado, un angelino creativo que decidió poner en práctica un proyecto de eficiencia energética con paneles fotovoltaicos, que le permitió desconectarse del sistema eléctrico y autoabastecerse, es decir, nunca más pagará una cuenta de luz.

Asimismo, en mayo de 2016, conocimos la historia de Roxana Cuevas y Claudia Poblete, las llamadas “niñas genio de Laja”, estudiantes del Liceo Polivalente, quienes diseñaron un alertador sísmico, que las llevó a presentar su proyecto en una feria internacional de ciencia que se desarrolló en Phoenix, Estados Unidos.

Otro ejemplo, el concejal sanrosendino, Joaquín Sanhueza, se encuentra finalista de un concurso de iniciativas para reciclaje de vidrios. Él adaptó una herramienta para transformar las botellas en vasos en sólo 10 segundos.

Podemos seguir, Roberto García, otro angelino, ideó hace 7 años un proyecto que hoy comienza a ver la luz: las casas que no se queman. A través de la reutilización de las raíces, construyó un material que permite disminuir la velocidad de propagación de las llamas, lo que, en un país de gran presencia forestal, se transforma en una gran solución para evitar la pérdida material o de vidas humanas.

Todas estas iniciativas, creadas en nuestra provincia de Biobío, se replican cada día, demostrando que la capacidad creativa, innovadora y emprendedora existe.

Ahora, lo que le corresponde al Estado, como una política de largo plazo, es incentivar que sigamos potenciando el desarrollo de estas ideas que no sólo pueden afectar positivamente a nuestro entorno, sino que transformarse en proyectos a gran escala.

Existen niños, adultos e incluso personas de la tercera edad, que si tuvieran un espacio para plasmar sus ideas, generarían un aporte real para mejorar la vida de muchos.

Trabajemos en derribar las burocracias, busquemos los caminos para que las buenas ideas sean acogidas y por sobre todo y quizás lo más importante, no permitamos que las generaciones portadoras de innovación y desarrollo, dejen sus iniciativas en un cajón. Podemos cambiar el mundo. Hagámoslo.

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