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Editorial

El precio de los limones y el poder de la sociedad


 Por La Tribuna

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Quizás los años de dictadura hicieron del chileno una persona temerosa a rebelarse. Hay, salvo excepciones, una cultura del miedo. Si marcho o protesto, “me pueden ver”, “puedo perder mi empleo”, “me pueden tomar detenido” y tantas otras reflexiones que probablemente le han pasado por su cabeza. Sin embargo, muchos desconocen el poder que puede tener la comunidad frente a una causa que considere justa, y sin necesidad de llegar a las calles a colocar barricadas o atentar contra el orden público.

Es cosa de ver lo ocurrido en agosto de 2010, cuando el entonces presidente Sebastián Piñera tuvo que hacer frente a una de las primeras movilizaciones de la sociedad gestadas de manera espontánea por las redes sociales, y frenar con un llamado de teléfonos el proyecto de la empresa Suez Energy, que pretendía construir una termoeléctrica –aprobada por toda la institucionalidad– en Punta de Choros.

Situación similar a la que logró el movimiento Patagonia Sin Represas que, con años de lucha, detuvo definitivamente el proyecto HidroAysén.

Ahora bien, estas son causas medioambientales, ¿pero qué pasa cuando se trata de situaciones que afectan al bolsillo de cada uno de los chilenos? La moda de criticar y desahogarse no prospera.

Analicemos. No hubo ninguna una actitud castigadora para condenar la colusión del papel, ni mucho menos de las farmacias.

Los chilenos podemos ver con nuestros propios ojos cómo se nos roba, pero tal como dice el humorista Coco Legrand, “estamos todos muy ocupados” como para hacernos cargo del problema.

Hace unos días, en Perú, el precio de los limones llegó a niveles escandalosos, hasta 40 soles el kilo del cítrico (cerca de 8 mil pesos), supuestamente, a consecuencia de las lluvias que han azotado a dicho país. Esta especulación de mercado, que elevó el valor de este producto por las nubes, generó en los consumidores un acto de protesta que es digno de imitar. Los peruanos simplemente dejaron de comprar  limones.

Esto generó durante la misma semana que el valor se desplomara en un 55%, según un reporte de la Empresa Municipal de Mercados.

Ese es el tipo de unidad que le falta a Chile. Actitud de castigo frente a estos “errores” o, en algunos casos, delitos cometidos por un sector del empresariado, que abusa de los clientes, pero en donde más que una multa, no hay sanciones que eviten que esto se repita.  

Hay un sector de buenos empresarios en Chile que hacen un buen trabajo, que cumplen la normativa vigente y que demuestran con hechos su interés de proteger a sus clientes, y a ellos les debemos nuestro mayor respeto. Pero si usted considera que está siendo víctima del abuso, de la especulación en los precios, de alzas evidentemente injustas, ya sabe qué hacer.

Imitemos a nuestros hermanos peruanos. Es una acción pacífica que tiene mucha potencia, una fuerza sin violencia y que es aplicable a la frase que acuña nuestro escudo “Por la razón o la fuerza”, pero que siempre hemos leído como algo represivo y no interpretándolo desde el punto de vista de la gente y lo que pueden lograr. 

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