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Editorial

Cuando la emergencia saca lo mejor de lo nuestro


 Por La Tribuna

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Sin lugar a dudas, y a pesar de que no son del gusto de nadie, las situaciones de emergencia, y particularmente de las catástrofes naturales, motivan a que gran parte de nuestra población se congregue para iniciar campañas solidarias, trabajo en beneficio de la comunidad y un sinfín de otras tareas que surgen bajo el alero de esta premisa: “el peligro”.

Podríamos disgustarnos, echarnos a morir, cuestionar que “siempre nos pasa lo mismo” o tratar de buscar culpables. Esto último lo hacemos siempre, y también es bueno que se discuta, puesto que algunas de estas emergencias son producidas por la irresponsabilidad humana.

En las últimas dos semanas se han quemado miles de hectáreas, casas y escuelas, entre otros, y producto de ello surge la necesidad de no sólo poner un punto final a la situación, sino de colaborar con aquellos que lo perdieron todo.

En el caso de los bomberos y personal de Conaf, han sido días interminables, jornadas extenuantes y que son dignas de reconocer. Es ahí donde nació la solidaridad de la comunidad, que conmovida con su esfuerzo, se organizó para ir en su apoyo, para entregar la hidratación necesaria -puede ser insuficiente, pero peor sería nada- y colaciones que permitan mantener en condiciones mínimas a estos héroes anónimos.

No dejemos fuera de esto a las Fuerzas Armadas, que respondiendo al decreto de Estado de Excepción, y en la previa solicitud de la Presidenta de ayudar a combatir las llamas, también han dado todo de sí.

Pues bien, ante la emergencia que tenemos, y lo inspirador que son los trabajos de personal de Bomberos y Conaf, entre otros, surgió en la comunidad la necesidad de reunir víveres, enseres y todo lo que pueda ser de utilidad para apoyar a las familias damnificadas.

Junto con ello, se ha anunciado la inscripción de cientos de personas en Techo, para que durante el mes de febrero se pueda trabajar en las zonas afectadas por los incendios, y en el caso de la región del Biobío y nuestra provincia, es algo que también se hará o, por lo menos, tendremos jóvenes y representantes nuestros en aquella misión.

Debemos sacarnos el sombrero por el aporte que cada una de las personas está realizando en esta emergencia, en la que paralelamente se trabaja por su extinción y la investigación para determinar las causas de los orígenes de estos siniestros.

Sea cual sea la organización social que encabece este tipo de procesos -aunque no estamos en condiciones de protagonismos innecesarios-, la tarea es titánica, y a veces los recursos son escasos. Esperamos que el proceso no se ponga en duda, y que aquellos que puedan aportar desde la arista del financiamiento de estas instancias, puedan hacerlo. La provincia, la región y Chile lo necesita. 

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