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Editorial

Guillier: sube en las encuestas y también en cuestionamientos

Gabriel Hernández Veloso Director La Tribuna


 Por La Tribuna

09-12-2016_20-07-05GabrielHernández

 

La llegada del periodista y senador Alejandro Guillier a la carrera por el sillón presidencial, ha generado un terremoto épico en la política nacional y sobre todo en la Nueva Mayoría.

 

Candidatos del nivel de Ricardo Lagos, han quedado sepultados – por el momento – ante la popularidad del otrora rostro televisivo. Si bien nada se conoce acerca de sus proyectos y anhelos si es que llega a ocupar el máximo cargo del país, el hecho que tenga un alto nivel de confianza en la ciudadanía, lo catapulta a las primeras preferencias.

 

Sin embargo, su ascenso en las encuestas, trae consigo mayor necesidad de conocer quién es Guillier más allá del personaje televisivo que por años condujo noticiarios de TVN o encabezó el serio panel de Tolerancia Cero de Chilevisión. Esto podría comenzar a darle uno que otro problema.

 

Hace unos días, El Mercurio, detalló que el precandidato habría formado parte del directorio de la Fundación Minera Escondida BHP-Billinton, cargo que ocupó antes de ser parlamentario. El problema es que la autoridad omitió esta información de su currículum y aun no hay claridad del por qué.

 

Las reacciones son obvias, debido a que este antecedente tendría que haber sido conocido por los miembros de la comisión de minería de la Cámara alta.

 

Lo delicado del tema es que las críticas aparecen principalmente desde su propio sector, en la Nueva Mayoría, y de personajes como Osvaldo Andrade, quien lo exhortó a aclarar públicamente la información. De la misma manera, Ricardo Lagos, su contendor en esta batalla de la ex Concertación, también lo llamó a transparentar sus vínculos con la minera.

 

Sea de manera inocente o intencional, debe ser el propio precandidato quien enfrente a la opinión pública y actúe de acuerdo a lo que la ciudadanía espera en materia de transparencia y sinceridad, de lo contrario puede ser perjudicial para su postulación.

 

Otro de los temas surgidos en las últimas semanas en torno a la imagen del periodista han sido las declaraciones que realizó el ex candidato presidencial –y el menos votado de la historia de Chile– Tomás Jocelyn-Holt, frente a una supuesta enfermedad degenerativa que afectaría al hoy parlamentario y que le impedirían ejercer en caso de salir electo.

 

Frente a estas dos acusaciones, se puede decir y opinar bastante, tanto por sus adherentes como por parte de los detractores, pero lo preocupante de esta situación, es el silencio del senador para aclarar de forma inmediata estas acusaciones o dichos que se esparcen por la prensa.

 

A su beneficio, por el momento, está el respaldo y confianza ciudadana, que funciona como una especie de escudo ante los ataques o cuestionamientos.

 

Un hecho similar le ocurría a Michelle Bachelet en su primer mandato. Quienes la criticaban, eran duramente emplazados, primero porque se trataba de una mujer y, en segundo lugar, algo que hoy se aplica para el senador, la alta popularidad de la mandataria que hacía prácticamente imperdonable cuestionarla. De hecho, terminó su mandato con la aprobación presidencial más alta de la historia de Chile, mientras su gobierno, bajaba cada vez más.

 

Hoy, el cariño popular hacia Guillier es tan alto, que a la gente no le gusta que lo molesten con críticas. Y eso es positivo para él.

 

A este escudo se le suma como valor agregado, la polémica desatada por Juan Cristóbal Guarello en su programa deportivo de Radio ADN, donde, a principios de noviembre, denunció por los micrófonos, que desde el Diario La Segunda lo habían llamado “para que matara a Guiller”, generando que la opinión pública asuma que cualquier información que critique negativamente al parlamentario, es prácticamente un plan maquiavélico o conspirativo para destruirlo.

 

La estrategia puede funcionar, pero hoy, la sociedad es mucho más exigente y las propias personas hacen sus investigaciones, muchas veces mejor que la prensa.

 

El presidenciable debe alzar la voz, defenderse y asumir los errores si es que los hay. No puede confiarse de los estrechos resultados que hay en las encuestas frente a Sebastián Piñera.

 

 

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