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Editorial

Alcaldes 2016 – 2020: esperamos una nueva forma de hacer las cosas

Es hora de golpear fuertemente la mesa, sacar toda la suciedad que hay sobre los escritorios y avanzar por las comunas de la provincia, sin corrupción, irregularidades y malos comportamientos. Para progresar, hay que hacerlo con probidad.


 Por La Tribuna

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Es sabido que el poder ofrece una cantidad impresionante de opciones que son capaces de corromper hasta el más sensato de los servidores públicos. Basta ver la prensa nacional, regional o local, para enterarse de las más vergonzosas acciones de las autoridades cuando enfrentan cargos y especialmente, cuando dirigen recursos.

El día de ayer, conocimos la investigación que inició la Policía de Investigaciones contra el alcalde aún en ejercicio por la comuna de San Rosendo, el DC Ovidio Sepúlveda, quien se habría aprovechado de su cargo para conseguir informes socioeconómicos falsos que permitieron que sus hijas obtuvieran millonarias becas para la educación superior.

En años anteriores, también conocimos en la prensa, que trasladaba a parte de su familia en el vehículo municipal hasta otras ciudades. Esto según consta en una denuncia pública de un concejal lajino.

La comunidad está cansada de este tipo de aprovechamientos y es por ello que las autoridades que inician sus nuevos periodos o asumen las funciones el próximo mes de diciembre, deben velar porque su trabajo se enmarque en las funciones propias del cargo y no en el trabajo sucio que se realiza en muchas ocasiones.

No se trata que el propio alcalde se aproveche, sino que, en muchas ocasiones, es el equipo de confianza, quienes al verse de un día para otro con la opción de alterar el sistema para enriquecerse sin ser descubiertos, comienzan a mal utilizar sus cargos. El alcalde de Los Ángeles, Esteban Krause, fue testigo de aquello y uno a uno, tuvo que ir despidiendo a funcionarios que se aprovecharon de los procesos de licitaciones.

Hoy, las autoridades comunales, más allá de los compromisos electorales y la devolución de mano frente a quienes colaboraron en sus campañas, deben resguardar la imagen de las instituciones del Estado. No es tolerable que continuemos a nivel país con esta sensación tan incómoda y desagradable de un sistema corrupto, y eso se puede cambiar, desde los organismos más pequeños, como son las municipalidades hasta el propio gobierno.

Es hora de golpear fuertemente la mesa, sacar toda la suciedad que hay sobre los escritorios y avanzar por las comunas de la provincia, sin corrupción, irregularidades y malos comportamientos. Para progresar, hay que hacerlo con probidad.

 


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