lee nuestro papel digital

Editorial

Mendigando salud: el reflejo de Chile

Es hora de respetar a las personas desde las políticas de Estado, para que el sistema de Salud dignifique y atienda las patologías. Faltan médicos y también infraestructura. No podemos dejar que los pacientes se mueran esperando un tratamiento.


 Por La Tribuna

22-11-2016_20-49-311editorial.gif

Cada semana conocemos en la prensa nacional, regional y provincial, casos dramáticos de niños, adultos y ancianos rogando por almas caritativas que les permitan tratar serias enfermedades que no son cubiertas o que no reciben la atención necesaria en los recintos de Salud.

Ya no se puede hablar de casos puntuales, porque es una tónica que las familias en su desesperación por salvar la vida de sus seres queridos, tengan que acudir a los medios para exponer a la opinión pública sus problemas.

Muchas veces, encuentran respuesta a sus clamores en el sector privado o particular. La Tribuna ha sido testigo de aquello. Los hechos que se han publicado por parte de este medio, en varias oportunidades han logrado cadenas importantes de ayuda o apoyos de empresarios anónimos.

Pero ¿por qué nuestros compatriotas tienen que llegar a esto? ¿Por qué se debe llegar a mendigar por ayuda? La respuesta es simple, las políticas en materia de Salud pública, pese a todo el esfuerzo que pueda poner el personal médico de los recintos, es muy deficiente.

El Estado no es capaz de garantizar una atención de salud digna a sus pacientes. Primero, porque no se ha hecho un trabajo en el largo plazo para que la ciudadanía no sature los hospitales y consultorios, frente a patologías que no requieren atención médica. En un segundo término, porque la baja cantidad de médicos y especialistas en los recintos hace que los que se encuentran trabajando, no puedan entregar una atención completa y humana a las personas. A veces un buen trato, es mejor remedio que los medicamentos. Pero no es vocación, es simplemente sobrecarga de pacientes.

En tercer lugar, no existe el financiamiento muchas veces o las listas de espera son tan largas, que los pacientes mueren esperando tratamientos que nunca llegan.

En las redes sociales, se critica de forma muy dura al personal de los hospitales, pero, pocas veces se hace el ejercicio de pensar las condiciones de trabajo a las que tienen que estar sometidos. Las salas saturadas, no son culpa de las secretarias o doctores, simplemente de la deficiencia de un sistema que no logra optimizarse.

El hospital de Los Ángeles, hace hecho importantes esfuerzos. Recientemente obtuvo la acreditación de calidad. Pero de nada servirá si los pacientes siguen buscando millonarios recursos para poder tratar sus enfermedades en otros lados, ante lo lento del sistema público.

¿Alguna de las reformas de la actual administración, contempló este tema?

Es hora de respetar a las personas desde las políticas de Estado, para que el sistema de Salud dignifique y atienda las patologías. Faltan médicos y también infraestructura. No podemos dejar que los pacientes se mueran esperando un tratamiento.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes