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Editorial

Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil: una fecha que este año celebramos con vergüenza

Gabriel Hernández, director de Diario La Tribuna


 Por La Tribuna

18-11-2016_19-45-14GabrielHernández

El Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil fue creado el año 2000 por la Fundación Cumbre Mundial de Mujeres (WWWSF es su sigla en inglés) y que tiene por objeto ser un punto de encuentro para innovar y mejorar la protección de los pequeños víctimas de situaciones que para su edad no deberían vivir, tales como el abuso físico, psicológico, la pedofilia o el abandono.

Quizás en Chile no hacen falta datos para darle sustento al título de este comentario, puesto que el fracaso y deplorable funcionamiento del Servicio Nacional de Menores quedó en evidencia este año y de la peor forma. Sin embargo, es necesario refrescar hasta el cansancio la frágil memoria de nosotros los chilenos, ya que generalmente optamos por dar vuelta a la página muy fácilmente frente a los temas de nuestra sociedad, mientras a nuestro alrededor se cometen las injusticias más grandes.

Los hechos se remontan al pasado 22 de abril, cuando la ex directora del organismo, Marcela Labraña, renunció al Sename tras la muerte de una menor de 11 años llamada Lissette Villa en el Hogar Galvarino de Estación Central.

El día en que ocurrieron los hechos, la pequeña, a eso de las 6 de la tarde, comenzó con problemas debido a que no quería que la cambiaran a un Cread (Centros de Reparación Especializada de Administración Directa) ubicado en la comuna de Pudahuel. Producto de ello, según consta en los antecedentes recabados por la investigación, dos educadoras de trato directo (ETD) habrían realizado un procedimiento que rompió todos los protocolos establecidos.

En dicho lugar fue golpeada de forma reiterada, y según el testimonio de otra interna, lo que ocurrió fue que atraparon a la menor, llevándola al dormitorio, para posteriormente acostarla en el piso y contenerla de forma violenta, con una de las ETD subiéndose arriba, la cual la dejó boca abajo, mientras la otra profesional afirmaba sus pies y manos.

Luego de este inhumano trato, la tortura continuó, pues no la dejaron ir al baño y se terminó orinando, situación que las educadoras habrían aprovechado para burlarse de ella. Finalmente, le colocaron dos toallas, en la cabeza y los pies, y luego de un rato, Lissette no reaccionó más.

Esta aberración terminó por destapar un caso que ha sido comentado en todo el mundo. Porque al interior del Sename han muerto mil 313 pequeños en dependencias directas o centros colaborativos de la institución entre enero de 2005 y el 30 de junio de este año.

Lo peor de todo es que pareciera que el tema se dio por zanjado. La sociedad no parece molesta por la situación. Hay una investigación en curso y eso es todo. Con esto simplemente queda la sensación de que no es sólo culpa de la inoperancia del Sename que ocurrieron estas muertes, sino por el desinterés de todos nosotros, los chilenos, de exigir que las instituciones funcionen como corresponden. Hoy nos debe dar vergüenza esta conmemoración. Lo hemos hecho pésimo protegiendo a nuestros menores.


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