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Editorial

Proteger a los clientes debe ser fundamental

La tienda puede que esté haciendo los procedimientos acorde a la legislación vigente, pero de ser ciertos los hechos, evidencian una muy baja ética y también un descuido de forma impresionante del respeto por la clienta.


 Por La Tribuna

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El día de ayer, en Diario La Tribuna, una mujer adulta mayor denunció haber sido víctima de la delincuencia tras el robo de su tarjeta Cencosud y posterior irresponsabilidad de la tienda Paris. Esto porque tras detectar que su documento había sido sustraído en extrañas circunstancias, se acercó a realizar el trámite de bloqueo en menos de los 30 minutos – según relató la afectada – y, sin embargo, le habían realizado por caja un avance en efectivo por 3 millones de pesos, sin pedir ninguna documentación adicional.

Cuando un ciudadano común y corriente se acerca a una entidad bancaria a solicitar un crédito por ese monto, no sólo debe ser evaluado, sino que además hay que firmar una serie de documentos, dejar estampada hasta la huella digital y adquirir seguros que permitan sustentar el pago de esa deuda, en caso de muerte o cesantía. 

Por esta razón, resulta a lo menos cuestionable que – de ser cierta la historia de la afectada – una entidad de retail pueda irresponsablemente estar entregando esas sumas cuantiosas de dinero, sin ningún trámite adicional.

Hemos visto en los últimos meses una serie de delitos asociados al uso malicioso de las tarjetas, principalmente clonaciones, pero estos sucesos, con tales características, son totalmente previsibles. La tienda puede que esté haciendo los procedimientos acorde a la legislación vigente, pero de ser ciertos los hechos, evidencian una muy baja ética y también un descuido de forma impresionante del respeto por la clienta.

En las tiendas hay cámaras, y con una transacción se puede saber desde donde se operó la tarjeta, quien recibió el dinero y de esa manera, buscar a los responsables. Sin embargo, la mujer tiene que llegar a las instancias de solicitar desesperadamente a los medios de comunicación que expongan su caso para lograr que la entidad comercial le brinde la ayuda necesaria.

Es muy poco ético lo que aparentemente sucedió. Habla mal de la empresa. La Tribuna intentó conseguir una respuesta oficial de la entidad, pero nada. Tampoco respondieron.

Hoy es necesario que se regule este tipo de actos. Las personas adultas mayores están siendo beneficiadas con altas sumas de dinero para créditos en casas comerciales, bancos y farmacias, y su capacidad de pago es muy deficiente. Por lo tanto, pareciera más un negocio de endeudar a las clases mayores, para que posteriormente, pierdan todo lo que consiguieron en una vida completa de trabajo. No es justo.

Señores parlamentarios: este es un tema que se debe analizar. 

 

 

 


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