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Editorial

El día después

La Nueva Mayoría sabe trabajar muy bien las campañas en la provincia de Biobío y pese a perder tres municipios, son capaces de dejar sus serias diferencias de lado […] no tienen temor en salir a apoyar a los suyos […] Eso es porque se plantean un objetivo y se alinean. La derecha de Biobío en cambio, es cobarde, nadie se quiere quemar y con eso, seguirán perdiendo.


 Por La Tribuna

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Jornada de balances. Eso es lo que hicieron tanto los flamantes ganadores del respaldo ciudadano como quienes perdieron los cupos alcaldicios o de concejales. De mea culpa hubo poco.

Pese al liderazgo que tomó Chile Vamos a nivel nacional, quedándose con 144 alcaldías, versus 141 de la Nueva Mayoría de cara a la próxima elección presidencial y parlamentaria, Los Ángeles fue una derrota francamente aplastante. Casi humillante. Era primera vez que con voto voluntario y candidato único llegaban a la cita y estaban confiados.

Esto porque la ciudad siempre ha sido catalogada en el vox populi, como una zona donde la derecha tiene gran fortaleza. Sin embargo, lo ocurrido el domingo, les desmoronó cual castillo de naipes toda esa sensación. Krause ganó justamente y merece el reconocimiento incluso de quienes no votaron por él. Las razones: el hoy alcalde electo fue capaz de presentarse como un candidato con un proyecto de ciudad claro y ordenado. Se veía como alguien confiable y, sin lugar a dudas, sus pares en la contienda, carecían de aquella chispa para enfrentar la búsqueda del voto.

A modo de ejemplo, durante el debate realizado por Diario La Tribuna y la CChC, Krause fue el único que llegó preparado realmente a la cita. Tenía claro lo que pretendía realizar durante los próximos años en diversas materias. No hay que restar que Juan José Torres también tenía lo suyo, pero Eduardo Borgoño y Bernardo Canales llegaron acompañados del eco. No tenían un plan de trabajo ordenado. Difícilmente con el populismo que brindaban podrían conquistar a las masas.

A Canales se le perdona porque era su primera contienda, pero la derecha, fue devastada sin piedad y frente a aquello deben hacerse responsables. Quizás no fue el mejor candidato, quizás la desunión evidente que existe desde los que controlan la coalición en la zona fue percibida por la gente. Tal vez, cuando llegue Iván Norambuena a la zona y desde acá surjan nuevos rostros para las parlamentarias, se pueda ordenar la casa. Con los que hay ahora, no hay un futuro.

A modo de ejemplo, Francisco Jara en Mulchén no fue apoyado por Chile Vamos, Daniel Iraira estaba luchando solo y Bernes Toloza en algún minuto se perdió.

En conclusión, la Nueva Mayoría sabe trabajar muy bien las campañas en la provincia de Biobío y pese a perder cuatro municipios, son capaces de dejar sus serias diferencias de lado y desde el gobernador para abajo: parlamentarios, candidatos, concejales y dirigentes, no tienen temor en salir a apoyar a los suyos e incluso abrazarse para la foto con quienes no tienen relación alguna. Esto es porque se plantean un objetivo y se alinean. La derecha de Biobío en cambio, es cobarde, nadie se quiere quemar y con eso, seguirán perdiendo.

Krause merecía ganar. Lo hizo bien. Hoy, tiene desafíos importantes por delante tanto en temas bases como salud, educación o infraestructura vial, pero para que ello funcione, debe saber elegir un buen equipo de trabajo para este periodo, no aquellos que usan sus cargos de confianza para aprovecharse en beneficio propio.

 

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