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Editorial

¿Secuestros? ¿Qué está pasando?

Es momento de comenzar a frenar la delincuencia. Las leyes están y son claras. El problema, al parecer, es la incorrecta interpretación que se les hace. Un secuestro, especialmente cuando se trata de un menor, es intolerable.


 Por La Tribuna

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En menos de una semana conocimos dos hechos delictuales relacionados con secuestros en la provincia de Biobío. Mientras el primero de ellos ocurrió el pasado 28 de septiembre, cuando un hombre que caminaba por calle Colo Colo en la población Ciudades de Chile, fue interceptado por un automóvil con tres personas en su interior, quienes lo obligaron a subir al vehículo amenazándolo con un fierro.

Sin embargo, el día de ayer, nuevamente conocimos en La Tribuna, una información de similares características, pero en esta oportunidad, involucró a un menor de 15 años en la comuna de Laja. Fue este adolescente quien llegó la mañana del martes a su casa con su cara y ropa sucia y ensangrentada. Lo que le ocurrió fue que, mientras transitaba por calle San Martín con Prat de dicha localidad, dos individuos lo obligaron a subir al vehículo, apuntándolo con un arma de fuego y posteriormente lo trasladaron a un galpón abandonado, donde lo dejaron amarrado.

Con estos antecedentes, la situación es claramente preocupante, ya que comienza a creerse que lo acontecido podría ser una nueva moda delictual, tal como en su momento han sido los portonazos, los turbazos o los alunizajes a las tiendas.

El Código Penal, es bastante categórico en su artículo 141. En él se sostiene que “el que sin derecho encerrare o detuviere a otro privándole de su libertad, comete el delito de secuestro y será castigado con la pena de presidio o reclusión menor en su grado máximo”. Inclusive indica que “el que con motivo u ocasión del secuestro cometiere además homicidio, violación, violación sodomítica o algunas de las lesiones comprendidas en los artículos 395, 396 y 397 N° 1, en la persona del ofendido, será castigado con presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo calificado”. Por lo tanto, lo que hoy espera la sociedad es que el poder Judicial aplique la legislación sin favoritismos ni preferencias, ya que este tipo de actos, prácticamente erradicados de nuestra sociedad, no se pueden transformar en una moda. Deben ser condenados. Nadie tiene derecho a cometer este tipo de actos.

Es momento de comenzar a frenar la delincuencia. Las leyes están y son claras. El problema, al parecer, es la incorrecta interpretación que se les hace. Un secuestro, especialmente cuando se trata de un menor, es intolerable.

 

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