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Editorial

A erradicar las carreras clandestinas

Hay que añadir, aunque resulte algo denostativo que los vehículos “enchulados”, son de muy mala calidad y bastante precarios, por lo que pese a sus inversiones en alerones o diversas tecnologías, siguen siendo automóviles que tienen muy bajas medidas de seguridad, por lo cual, al usar ilícitamente las calles de Los Ángeles, se transforman claramente en un arma mortal por donde se le mire


 Por La Tribuna

03-10-2016_20-15-481493785961

Este fin de semana, nuevamente fuimos testigos de un amplio despliegue policial de Carabineros de Chile, que pretende terminar con un hecho que está afectando la tranquilidad de los angelinos y que incluso debiera estar tipificado como delito en nuestro Código penal: las carreras clandestinas.

 

Junto con violar toda la normativa de tránsito, muchas veces inclusive, conlleva el consumo excesivo de alcohol o la participación de menores de edad. En dichas actividades, existen apuestas, consumo de drogas y riesgos incalculables.

 

Estos son verdaderos problemas sociales a los que nuestros parlamentarios deberían ponerle atención, pues son ellos los únicos capaces de crear leyes para evitar este tipo de conductas.

 

Cada fin de semana, independiente del lugar de la ciudad en que se viva, el rugir de motores se deja escuchar fácilmente. Camino a Cerro Colorado, El Peral, camino a Antuco, las avenidas céntricas y tantas otras arterias son utilizadas para estas irresponsables competencias.

 

Junto con ello, hay que añadir, aunque resulte algo denostativo que los vehículos “enchulados”, son de muy mala calidad y bastante precarios, por lo que pese a sus inversiones en alerones o diversas tecnologías, siguen siendo automóviles que tienen muy bajas medidas de seguridad, por lo cual, al usar ilícitamente las calles de Los Ángeles, se transforman claramente en un arma mortal por donde se le mire.

 

Por ahora, hay que felicitar la labor de carabineros. Este fin de semana cursaron más de 50 infracciones a estos conductores. Esta fiscalización no debe claudicar hasta erradicar de la ciudad este mal llamado deporte.

 

A estos operativos, sería importante sumar a la PDI o al OS7, porque claramente entre el público asistente o los mismos competidores, podrían haber sorpresas interesantes si se investigara un poco más. Una práctica cargada de excesos posiblemente, tiene posibilidades de incurrir en más malas prácticas. Por algo no vemos a sus corredores haciendo una absurda defensa, más que resguardados en falsos perfiles de Facebook o en otras redes sociales.

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