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Editorial

Lo que se necesitan son respuestas no censuras

La propia ciudadanía debe ser defensora de la prensa y alzar la voz, ya que los medios no pueden ser restringidos ni presionados a desinformar.


 Por La Tribuna

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Los medios de comunicación en los últimos años, han asumido un rol bastante duro respecto a investigar los hechos de corrupción o las irregularidades que se cometen en el mundo público y privado.

Por medio de estos reportajes, se han logrado capturar prófugos de la justicia como el pederasta Paul Schäfer o se han ido a la cárcel políticos importantes del país como el senador Jorge Lavanderos, que tras una investigación del programa Contacto de Canal 13, terminó condenado en el año 2005 por abusos sexuales reiterados contra menores.

En estos últimos años, el periodismo ha sido un importante inspector de quienes ostentan cargos públicos o de exclusiva confianza. Los presidentes Sebastián Piñera y Michelle Bachelet, saben de ello, puesto que varios de sus brazos de confianza han tenido que ir saliendo uno a uno, al revelarse información periodística que los compromete en diversas áreas.

Hoy lo que está en proceso y en el ojo de los medios informativos es la corrupción e irregularidades del mundo político en torno a los financiamientos de campañas políticas, sin embargo, el sector afectado, lejos de pensar en mejorar sus actos y actuar con probidad, se han enfocado en buscar atentar contra la verdad a través de presiones a medios de comunicación con el fin de no poder desarrollar el periodismo libre. Así han nacido iniciativas como la “Ley mordaza”, que no busca otra cosa, pese a que se diga lo contrario que, censurar, silenciar y hasta encubrir información tendiente a revelar los casos de corrupción a la comunidad.

La propia ciudadanía debe ser defensora de la prensa y alzar la voz, ya que los medios no pueden ser restringidos ni presionados a desinformar.

Es por esta razón que en vez de buscar leyes o impedimentos para el desarrollo de esta profesión, lo que se debe buscar es una prensa libre autónoma, con periodistas que tengan el valor y la vocación de enfrentar los hechos y contar la verdad. A eso aspiran muchos medios como el nuestro -Diario La Tribuna- que no está exento de esas presiones, pero que jamás calla la verdad. Así lo definieron sus fundadores y así se mantiene hasta nuestros días.

Construir confianza es parte de la labor de los trabajadores del mundo de la prensa y este elemento es inquebrantable. Un error, puede costar muy caro y destruir para siempre la credibilidad.

Obviamente existen sectores extremos que al revelarse una información que involucra a un líder del sector, dirán que el medio tiene algo contra ellos, pero no es así, los periodistas, directivos e incluso los dueños de medios tienen sus formas de pensar, ideologías o religiones, pero el trabajo periodístico tiene como pilar la ética, y si la labor es perseguir a quienes no la tienen, no se puede caer en lo mismo. En definitiva, no se puede transar el silencio. Jamás.

 

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