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Editorial

Día del Trabajador

Más allá de esta discusión legislativa, hay que abordar esta crisis. La brecha salarial es el gran problema del país y con o sin reforma, el panorama no se avizora a cambiar.


 Por La Tribuna

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Los derechos de los trabajadores en la sociedad. Eso es lo que recuerda la fecha conmemorada el día de ayer en todo el mundo. Un grupo de sindicalistas de Estados Unidos, el año 1886, fueron ejecutados brutalmente por su participación en jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, ocurrida precisamente el primero de mayo.

De ahí en adelante, cada país, ha buscado por medio de esta fecha, manifestar un momento de reflexión acerca de los mecanismos que existen en las legislaciones para fortalecer y resguardar los derechos de los trabajadores.

Chile, un país que busca tocar las puertas del desarrollo, no tiene mucho que celebrar.

Un estudio de la Fundación Sol, realizado en 2015, sostiene que el 53,5% de los trabajadores chilenos gana un sueldo menor a los 300 mil pesos y el 70% menos de 426 mil líquidos.

La situación se torna aún más crítica en la región del Biobío, de la cual somos parte, ya que el 70% de los trabajadores tiene remuneraciones inferiores a los 350 mil pesos líquidos.

A nivel internacional, los sueldos de Chile presentan un retraso en relación a los países que tienen un PIB per cápita similar de un 57%, situación que es francamente vergonzosa.

Actualmente, en nuestro país, los sectores políticos se encuentran enfrentados para lo que será la Reforma Laboral, la que parece más una disputa económica e ideológica que el foco central que debería tener, dar más dignidad a las personas del comercio, de la industria, de la agricultura, entre otros.

Más allá de esta discusión legislativa, hay que abordar esta crisis. La brecha salarial es el gran problema del país y con o sin reforma, el panorama no se avizora a cambiar.

Sin embargo, lo que la comunidad hoy quiere, aparte de los sueldos dignos, es estabilidad laboral y espacios para aprovechar la vida familiar.

Este último punto es de gran relevancia, puesto que el Estado y el sector privado deberían velar para resguardar el pilar fundamental de la familia.

Se han conocido abusos importantes en esta materia, donde en algunos lugares del comercio, los trabajadores marcan salida luego de sus ocho horas, sin embargo, deben continuar trabajando. Aunque parezca poco común esto pasa.

Lo mismo con la mujer, quien injustamente se mantiene con sueldos más bajos que los hombres desempeñando una función similar.

Para avanzar como país, y buscar ese concepto manoseado por los gobiernos llamado “igualdad”, los problemas y sobre todo las soluciones se deben tomar en serio. De lo contrario, seguiremos con los indicadores que hasta ahora, son muy mal vistos internacionalmente.

 

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