miércoles 21 de agosto, 2019

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Editorial

La necesidad de proyectar el desarrollo de Los Ángeles

El foco debe ir en acelerar la institucionalidad del país para que de una vez por todas, las firmas y estudios, no perjudiquen la calidad de vida de las personas. La burocracia, mata el progreso y el desarrollo.


 Por LESLIA JORQUERA

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Los últimos 15 o 20 años, Los Ángeles cambió la cara casi en un 100%. Pasó de ser una ciudad inserta en la región del Biobío, a ser un importante territorio económico y comercial.

Esto trajo consigo una expansión inmobiliaria nunca antes vista, que ha hecho crecer la capital provincial a lugares que los más antiguos jamás sospecharon.

Sin embargo, en esa improvisación de crecer sin control, se cometieron muchos errores y hoy las generaciones actuales están pagando un alto precio.

La ciudad se encuentra ahogada. Sus calles y avenidas se encuentran totalmente obsoletas para la demanda existente y el crecimiento del parque automotriz.

Prácticamente no hay casa que no tenga un vehículo, dos o tres y, por esta razón, la ciudad colapsó. Nadie pensó que la zona podía crecer de esta manera, que necesitaría nuevas calles, estacionamiento, mejor infraestructura y conectividad, por lo tanto, lo que hoy se está haciendo, no son grandes obras, son simplemente soluciones atrasadas producto de cierta inoperancia anterior.

Si a eso se le suman los llamados “chascarros” viales, como el cruce Antuco o el Paseo Semipeatonal Colón, el conflicto se agudiza.

Hace unos días, el propio presidente de la Cámara Chilena de la Construcción de Los Ángeles, hacía hincapié en que las burocracias estatales han perjudicado el progreso de las ciudades, esto porque a veces los proyectos o los asuntos que tienen que ver con el plano regulador, fácilmente pueden estar una década en trámite, por lo tanto, una vez ejecutadas las iniciativas, estas no responden a las necesidades actuales.

Los Ángeles, así como está, es obsoleto en materia vial y el rol de las autoridades, tiene que ir enfocado en presionar para que estas tormentosas ventanillas por donde pasa la documentación entre las oficinas provinciales, regionales y la Contraloría, puedan tener mayor celeridad, de lo contrario el retraso se mantendrá.

Asimismo, los parlamentarios, deben velar para que la normativa vigente establezca plazos límite para que no se genere este estancamiento. El propio senador Felipe Harboe, ha planteado que se necesita pensar la ciudad de los próximos 20 años, pero actualmente, pareciera que nadie lo está haciendo, porque la tramitación es francamente un freno para el desarrollo.

En otra materia, desarrollar la ciudad, también pasa necesariamente por buscar alternativas que permitan mejorar la calidad de vida. La contaminación es un tema que afecta fuertemente a la zona. La propia Constitución establece que hay derecho a estar en un lugar libre de contaminación y para ello, no puede pasar una década antes que alguien aplique una solución.

En conclusión, el foco debe ir en acelerar la institucionalidad del país para que de una vez por todas, las firmas y estudios, no perjudiquen la calidad de vida de las personas. La burocracia, mata el progreso y el desarrollo.

 


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