martes 17 de septiembre, 2019

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Editorial

La noche que la ciudad de la luz quedó a oscuras

El Papa Francisco, sostuvo que este conflicto es "una tercera guerra mundial por partes" y no está tan equivocado. El Estado Islámico debe ser controlado de alguna manera, de lo contrario, más personas inocentes morirán. La pregunta que nos queda como integrantes de esta sociedad es: ¿se debe combatir con más violencia este conflicto o se puede encontrar algún camino alterno que evite más muertes?


 Por LESLIA JORQUERA

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Miles de muertos, más de un millón de personas desplazadas, asesinatos en masa, secuestro de minorías religiosas, decapitados transmitidos por redes sociales, han permanecido por años, como una noticia más que sólo se condena de palabra por los organismos internacionales.

El Estado Islámico atacó París el viernes y recién estamos siendo capaces de ver hasta el punto que pueden llegar. La guerra que ha estado encubierta o tratada como un hecho más, hoy sale a la luz, de la peor forma.

Actualmente, 40.000 kilometros cuadrados son controlados por este grupo terrorista que, con bases religiosas, busca establecer el monoteísmo a través del islam.

Hasta la fecha, son más de ocho millones de personas las que están controladas por esta fuerza terrorista, sometidas a la sharia o ley islamista, donde obligan a las mujeres a llevar velo, incluso a las no musulmanas, quienes además deben pagar altos impuestos y arriesgan castigos que incluyen violentas masacres.

Ante los ojos del mundo entero, se ha tenido que observar como en vez de ser desarmados, han ido tomando posiciones de gran relevancia. Actualmente, poseen más de 2 mil millones de dolares en efectivo, lo que los transforma en la célula terrorista más acaudalada del orbe.

Sólo se sabe que a través de países árabes del Golfo Pérsico, como Qatar y Arabia Saudita, han recibido estas donaciones. Aquí es donde queda manifiesta la inoperancia internacional, incapaz de llegar hasta los financistas de este grupo y también de impedir que comercialicen el petroleo y gas de los campos que manejan.

El mundo está poco a poco, siendo extorsionado. Lo ocurrido en Francia, no hace otra cosa que volver a sembrar el pánico del que ya habíamos descansado tras la caída de las Torres Gemelas y, pese a ser conflictos entre países que se encuentran a miles de kilómetros de distancia de nuestro Chile o Los Ángeles, no se puede reaccionar como que esto es parte de la ciencia ficción de la pantalla de televisión.

El odio se está combatiendo con más odio y esta sensación se está esparciendo como un cáncer en nuestra sociedad. La falta de poder de los organismos que rigen el planeta y su estabilidad, ha quedado de brazos cruzados viendo como se matan unos a otros, sólo por no respetar las creencias de los demás. Todo por cosas de fe.

El Papa Francisco, sostuvo que este conflicto es “una tercera guerra mundial por partes” y no está tan equivocado. El Estado Islámico debe ser controlado de alguna manera, de lo contrario, más personas inocentes morirán. La pregunta que nos queda como integrantes de esta sociedad es: ¿se debe combatir con más violencia este conflicto o se puede encontrar algún camino alterno que evite más muertes?

 

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