sábado 21 de septiembre, 2019

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Editorial

El gigante egoísta de CMPC y una provincia decepcionada

Con una actitud que puede tildarse de irónica, señalan que “CMPC respeta y valora a todas las personas con quienes debe interactuar, trabajadores, vecinos, ejecutivos y accionistas. Valora el buen trato, la franqueza, lealtad, la confianza”. Pero además, lea bien, “la buena fe”. ¿Usted cree eso? Una mentira por donde se le mire.


 Por LESLIA JORQUERA

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En Laja y Nacimiento, siempre se creyó que la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones y sus diferentes plantas en la zona, daban vida a estos pueblos. No importaban mucho las emergencias ambientales o los malos olores, se percibían como buenos vecinos.

La provincia de Biobío, quizás en el desconocimiento, no se ha enterado que el grupo Matte es controlador de la compañía coludida, pero además de Colbún, Entel Chile, Volcán S.A, Banco Bice, Bice Corp, Inversiones Almendral, Forestales Cañada, Cominco, Peumo, entre otras, muchas de ellas, con presencia en nuestro territorio.

Hace un tiempo, se creía que CMPC era realmente una empresa de excelencia con las personas, donde, tal como profesa su sitio web, tenían “respeto por las personas y las comunidades”, ahí, con una actitud que puede tildarse de irónica, señalan que “CMPC respeta y valora a todas las personas con quienes debe interactuar, trabajadores, vecinos, ejecutivos y accionistas. Valora el buen trato, la franqueza, lealtad, la confianza”. Pero además, lea bien, “la buena fe”. ¿Usted cree eso? Una mentira por donde se le mire.

Por más de 10 años, la empresa de Eliodoro Matte anuló a su competencia, subió los precios de los productos hasta en un 31% en 2008, sólo por ganar más. Seguramente los ejecutivos, también se llevaron colosos bonos por los ingresos.

Con este comportamiento establecieron un nivel hasta el cual se podían subir los precios, de tal manera que a las firmas extranjeras les resultara caro importar.

El grupo Matte ha actuado mal y en la provincia del Biobío aun peor. Son simplemente una vergüenza.

En Laja por ejemplo, quizás con el mismo espíritu de enriquecerse más y más, en 2014, tomaron la decisión de cerrar uno de los establecimientos más exitosos del país. El Colegio San Jorge, quienes año a año, lideran los ránkings Simce y PSU, sin embargo, esta calidad no les importó nada y se transformó en un problema económico para ellos, pese a las promesas de estar comprometidos con la educación de Chile, que se profesa en un magno letrero a la entrada de la comuna, pero no importa, igual lo cerrarán.

Así también los trabajadores de esta empresa, denunciaron a principios de julio, que las casas que ocuparon por años y que la propia CMPC les entregó, ahora debían desocuparlas, también porque eran un gasto excesivo. Lo mismo con el club de campo y quizás cuantos beneficios más se han visto perjudicados.

Si a eso se le suma el ausente apoyo que le entregan a la provincia, claramente, ha quedado demostrado que sus promesas de respeto y apoyo por su gente, son solamente slogan baratos, construidos a base de una confianza que nunca se construyó de forma honesta.

Aquí está claro que la colusión que realizaron, donde se perjudicó los bolsillos de todos los chilenos y sumado a eso, una provincia abandonada por el RSE de la compañía, demuestran que la gente, es decir, la comunidad donde se emplazan, no son más que simples números. Lo peor de todo es que, si no usamos un trapo de género en el baño o agua después de nuestras necesidades higiénicas, seguiremos obligados a aportar a quien jugó con la confianza de un país completo.

 

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