sábado 21 de septiembre, 2019

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Los profesores: una profesión mirada en menos

Chile tiene como país la responsabilidad de valorar la imagen y la labor de los educadores, ya que si poco a poco se están teniendo resultados positivos a nivel internacional, la tarea del gobierno ahora es que esta formación llegue de forma transversal a todos los sectores de la sociedad.


 Por LESLIA JORQUERA

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En 2014, el gobierno norteamericano, anunció diversas medidas con el objetivo de retener en el país a los extranjeros más cualificados con una extensión del permiso de empleo y la eliminación de los obstáculos legales para facilitar su permanencia.

El cambio permitiría a estos profesionales altamente preparados, trabajar tranquilamente en el país con residencia legal.

Sin embargo, esta medida no incluía a todo el mundo, si no a los especialistas procedentes de Australia, Singapur y curiosamente, Chile.

Y es que en materia educativa, pese a que falta mucho por hacer, hay luces que permiten establecer que hay sectores donde la educación, efectivamente cumple con los estándares internacionales.

Sin embargo, hoy la discusión está centrada en la desigualdad que existe en materia de formación, la inequidad social y la deserción escolar como parte de las políticas públicas, pero el concepto de calidad se le está atribuyendo en su mayoría a los profesores de las aulas, es decir, cortando el hilo por lo más delgado.

Esta acción es una estigmatización desinformada, puesto que efectivamente existe un grupo de docentes como en cualquier profesión del mundo, que trabaja al mínimo esfuerzo, pero realmente hay una masa de educadores, con alto nivel vocacional, que han hecho post títulos y se entregan por completo al aprendizaje de niños y jóvenes. El problema se encuentra en que el modelo educativo de Chile, no está en las mejores condiciones para que estos docentes puedan entregar los conocimientos de la forma adecuada a sus alumnos.

Salas atestadas de personas, infraestructura deficiente y problemas sociales como droga, alcoholismo o pobreza y delincuencia, simplemente no permiten que se logren avances sustanciales.

Los docentes deberían tener el mismo prestigio que la formación de médicos o ingenieros en minas y deberían tener mejores remuneraciones si cumplen con los objetivos. El problema es que la admisión de las universidades prácticamente no tiene filtros y la calidad de alumnos que está ingresando, muchas veces no lo hace por gusto si no que por descarte y ahí es donde debe cambiar el paradigma.

Chile tiene como país la responsabilidad de valorar la imagen y la labor de los educadores, ya que si poco a poco se están teniendo resultados positivos a nivel internacional, la tarea del gobierno ahora es que esta formación llegue de forma transversal a todos los sectores de la sociedad.

 

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