domingo 18 de agosto, 2019

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Editorial

Una disidencia preocupante

El Magisterio local no comparte en pleno las acciones de Gajardo y el riesgo de mantener el paro, está más latente que nunca.


 Por LESLIA JORQUERA

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El Magisterio local no comparte en pleno las acciones de Gajardo y el riesgo de mantener el paro, está más latente que nunca.

Una semana excesivamente polémica para el proyecto de carrera docente, con una iniciativa que venía rechazada por la comisión de Educación, finalmente se votó a favor de legislar.

En un momento en que el presidente del Colegio de Profesores, levantaba con el puño en alto la medida como una acción de triunfo, lo cierto es que una masa importante de educadores, no está de acuerdo con la medida e incluso el cuadro antagónico más duro está en Los Ángeles.

Para la autoridad del gremio, esta medida inicia un nuevo ciclo en la movilización que comenzó el 1 de junio y que tiene a los alumnos en serios problemas y posibilidades de perder el año.

Para hoy a las 9 de la mañana, en la sede nacional de la CUT, la entidad determinará si los 57 días de movilizaciones llegan o no a su fin, lo que no parece ser un proceso que se vaya a llevar de una manera fácil.

Jaime Gajardo ha asegurado que el objetivo de esta asamblea es resolver la disyuntiva de mantenerse en paro indefinido hasta que se retire el proyecto del parlamento, versus la alternativa de que se suspenda la medida de presión para que se reponga el diálogo con el Ministerio de Educación en comisión tripartita y así comenzar a trabajar en el rediseño del proyecto.

Lo que tiene que tener en cuenta, más que quitarle el piso, es que la disidencia, liderada por el prosecretario Mario Aguilar, está tomando cada vez más fuerza y podría ser clave al momento de mantener o deponer las presiones actuales.

El presidente del gremio solamente ha acusado la ilegitimidad jurídica de este grupo de descontentos sin evaluar las razones de su existencia.

Los más conformes actualmente con el proceso es el gobierno, que tiene una luz para poder llegar a un diálogo nuevamente con los docentes y evitar que los cientos de miles de alumnos no pierdan más clases ni mucho menos, tengan que repetir, algo que le tocó vivir al gobierno de Piñera y que la sociedad no puede permitir.

La incertidumbre de los apoderados y la molestia de los niños y adolescentes que tendrán que programarse para terminar sus clases el próximo 15 de enero de 2016 son quienes más perjudicados se ven por estas movilizaciones y desacuerdos, ya que mientras el nivel central, tanto del ejecutivo, legislativo y la propia dirigencia, no trabajen en conjunto, son las nuevas generaciones en formación las que más perderán.

¿Qué ocurrirá con los alumnos de 4º medio que deben dar la PSU? ¿Se darán nuevas fechas para poder programar las clases?

Esas son las aristas paralelas del conflicto, de las que nadie habla.

Por lo demás, Los Ángeles es un tema aparte para lograr los acuerdos nacionales. El Magisterio local no comparte en pleno las acciones de Gajardo y el riesgo de mantener el paro, está más latente que nunca.


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