martes 15 de octubre, 2019

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Editorial

ECM, los parquímetros y una ciudad descontenta

En el caso de la empresa que administra los aparcaderos angelinos, un poco de empatía con la comunidad y con la clase media, más allá del negocio del estacionamiento, sería un noble gesto de progreso.


 Por LESLIA JORQUERA

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 En el caso de la empresa que administra los aparcaderos angelinos, un poco de empatía con la comunidad y con la clase media, más allá del negocio del estacionamiento, sería un noble gesto de progreso.

 

Una comunidad de automovilistas y ciudadanos se ha manifestado disconforme con respecto a que la empresa ECM ingeniería se haga cargo de los parquímetros y las reparaciones del paseo Colón, para la instalación de los estacionamientos subterráneos. Esto dado a que la concesión es calificada como excesiva, y es más, el mismo concejal Víctor Salazar ha indicado que el contrato será por más de 35 años, lo que no permitiría que el municipio desarrollara proyectos de ningún tipo, como por ejemplo ciclovías para la comunidad.

Junto a lo anterior y con el derecho que les otorga la ley además del incremento del IPC, hace unos días se realizó un nuevo ajuste de precios al periodo de estacionamientos, alza que no gustó a la gente y que hizo reflotar la mala imagen que se ha ganado la empresa en la capital provincial.

Se percibe -quizás equivocadamente- una compañía que no tiene un interés por avanzar en la responsabilidad social con la ciudadanía. Con la gran cantidad de estacionamientos que dispone y los millonarios ingresos que obtiene en este negocio, realmente no se involucra en mejorar las condiciones para que todos ganen.

En Chillán se está implementando, en conjunto con el municipio, diversos acuerdos que permitirían lograr una rebaja. Esto porque, al igual que Los Ángeles, se cobra un tramo, cosa que es muy injusta para quienes necesitan hacer trámites rápidos, donde en muchos casos no se ocupa todo el tiempo estimado y se termina pagando de más. Junto con ello, la empresa consigue más ganancias, puesto que por el mismo espacio, se obtienen ingresos adicionales por más autos.

Lo más sensato es que las compañías en general aprovechen a la comunidad, para poder desarrollarse junto al entorno y no absorber todos los recursos económicos de la ciudadanía.

Es comprensible que exista una gran cantidad de trabas, dadas el último tiempo, para un correcto funcionar de las empresas. La reforma tributaria por un lado, entre otros proyectos que podrían subir el costo de la industria, lo que amenaza con aumentar la cesantía y frenar el progreso.

Pero con mayor razón, las empresas que crecen y se preocupan de construir su futuro de la mano con el entorno, lo que sin duda alguna que, en un principio, podría tener un bajo económico, podrían dar en un futuro dividendos mucho mejores.

Casos existen muchos, en el norte la gente con mineras, son respaldadas, pese al daño ecológico. En Hualpén, sin ir más lejos, cuando ENAP era Petrox, tenían una relación muy estrecha con la comunidad, debido a que nació ahí y se desarrolló con la gente, pero una vez cambiado el nombre, sus propios vecinos los desconocieron.

En el caso de la empresa que administra los aparcaderos angelinos, un poco de empatía con la comunidad y con la clase media, más allá del negocio del estacionamiento, sería un noble gesto de progreso.

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