jueves 22 de agosto, 2019

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Editorial

La deuda de la nueva Ley de Inclusión Escolar

Andrea Zondek Presidenta Fundación TACAL


 Por LESLIA JORQUERA

22-07-2015_21-35-06Andrea-Zondek

 

 

Así las cifras, queda claro que existe una deuda país en torno al acceso a educación de las PcD. En este ámbito, dejamos de ser un país a la altura de las naciones OCDE y volvemos a nuestra realidad latinoamericana.

 

Hablar de educación en Chile no es una tarea fácil. El tema que aún sigue en el tapete con el actual paro de profesores, muchas veces ha sido asociado a conflictividad. Sin embargo, para todos está claro que la educación es un tema  trascendente para el país.

La nueva Ley de Inclusión Escolar ha sido un avance. De eso no hay duda. El fin del copago, dar pasos en torno a la gratuidad y al término de la selección en un sector, son temas que desde hace años era un eco social  que requería respuesta.

Cuando miramos estos avances y vemos sus efectos en los ámbitos sociales, se observa una contradicción respecto de las personas con discapacidad (PcD). Ahí, la llamada ley de Inclusión Escolar, se convierte en exclusión.

Me gustaría poner en contexto cuál es la realidad de la educación de las PcD, pues podrán ver con claridad porqué es tan complejo el proceso de integración, inclusión y el cambio cultural por el que abogo permanentemente en esta sección.

En Chile, según el Estudio Nacional de la Discapacidad (ENDISC 2004), el 8,5% de las PcD se encuentran estudiando. Lo lamentable es que cuando ahondamos en el nivel de estudios alcanzado, los datos son más dramáticos: el 10% no cuenta con ningún año de estudio aprobado y  el 42% no ha logrado completar la enseñanza básica.

Las personas que sí han logrado avanzar en su escolaridad, corresponden solamente a un 13% en la enseñanza media. En la enseñanza superior, también estamos en deuda, si consideramos que el 5,7% logra acceder a una universidad o instituto profesional y apenas el 1% prosigue estudios en un centro de formación técnica.

Así las cifras, queda claro que existe una deuda país en torno al acceso a educación de las PcD. En este ámbito, dejamos de ser un país a la altura de las naciones OCDE y volvemos a nuestra realidad latinoamericana.

La Ley de Inclusión Escolar dice “Las escuelas especiales o que tengan cupos para estudiantes con necesidades educativas especiales, podrán seguir desarrollando sus propios procesos de admisión”. O sea, podrán legalmente seleccionar, discriminar y nuevamente diferenciarse del resto de la población estudiantil.

¿Es que tenemos estudiantes de primera y segunda categoría? ¿Por qué algunos alumnos podrán ingresar sin selección al sistema educacional y las PcD no? ¿Por qué el país siempre considera que las PcD pueden ser excluidas por ley? Finalmente, parece ser que la inclusión de las PcD para el Estado es un tema declarativo, pero al momento que debemos ser explícitos y legislar para la equiparación de oportunidades, nos permitimos segregar, discriminar y excluir.

Este no es el Chile que yo quiero construir, ¿Y tú?

Andrea Zondek

Presidenta Fundación TACAL


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