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Editorial

No borrón, sí cuenta nueva

Bienvenidos los que quieren hacer el bien común enfocados en los demás, con vocación de servicio público, y fuera el individualismo y la corrupción. Hay que recuperar el rumbo de un trabajo dirigido a las personas y no al negocio personal.


 Por La Tribuna

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La política necesita un respiro. Las últimas semanas han sido agotadoras para todos. Las demandas, investigaciones, acusaciones y diversos hechos delictuales o éticamente incorrectos en que han caído algunos representantes del Ejecutivo y Legislativo deben, de una vez por todas, desligarse de las diferencias políticas y se debe dejar la indagación en las manos competentes.

La política, aunque esté basureada, vilipendiada y desprestigiada como nunca desde el retorno a la democracia, es la que mueve al país, potencia los cambios e influye directamente en el progreso de las personas.

Caminos, viviendas, apoyos sociales, economía y empleo sólo son posibles por las adecuadas gestiones que se generen desde el Gobierno, con un gran apoyo de las intendencias, gobernaciones y especialmente de los municipios, que pueden transmitir las necesidades de cada zona.

Si el mundo político sigue entrampado y sin salida, podría verse afectado el avance de una cantidad importante de proyectos y reformas. Por esta razón, se hace necesario que la comunidad y los políticos dejen trabajar a los tribunales en los casos que corresponda y den vuelta la página frente a temas que son netamente judiciales.

Hoy, más que nunca, con la crisis económica, el aluvión del norte, la cesantía y la gran cantidad de necesidades de Chile en el siglo XXI, se debe hacer frente a la adversidad y salir airosos en esa lucha.

Aunque gran parte de la ciudadanía no vote ni quiera hacerlo, los representantes deben tomar en serio el verdadero rol para el cual han sido elegidos, que no es otra cosa que abordar las necesidades de la gente, legislar y dirigir el país y sus comunidades hacia el desarrollo. El beneficio personal resulta absurdo, sobre todo si se considera que gran parte de esos cargos ostenta formidables remuneraciones.

La marcha no se debe detener. El país y la provincia de Bío Bío deben crecer, y especialmente las autoridades públicas y privadas deben demostrar un compromiso serio por devolver el prestigio y la unidad en todos los rincones, con la bandera de la honestidad, la probidad y el respeto.

Bienvenidos los que quieren hacer el bien común enfocados en los demás, con vocación de servicio público, y fuera el individualismo y la corrupción. Hay que recuperar el rumbo de un trabajo dirigido a las personas y no al negocio personal.

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